La futura popularización de vehículos eléctricos debe depender, en parte, de la autonomía de los mismos. Frente a los convencionales y duraderos motores de combustión, las baterías eléctricas alcanzan actualmente como máximo unos 160 kilómetros.

Ahora, la Universidad de Córdoba (UCO) ha logrado, de manera experimental, triplicar la densidad de energía de las pilas que mueven estos medios de transporte. Con este resultado, en teoría, se podrá estirar su radio de acción y llegar más lejos, antes de usar de nuevo un enchufe a la red.

Las baterías de los vehículos eléctricos y de los dispositivos móviles están desarrolladas con una tecnología denominada de iones de litio. En general, en una batería se genera una corriente eléctrica gracias a la existencia de dos polos llamados ánodo y cátodo, que intercambian electrones en un circuito externo e iones en su interior.

En este proceso constante, hasta que se agota el intercambio, se puede aprovechar la energía para hacer funcionar un aparato eléctrico. En este caso, los iones son de litio, un metal alcalino con potencial electroquímico, la base para la consecución de pilas.

“Sin embargo, las baterías de ion de litio tienen dos problemas para su popularización: por un lado la seguridad de las mismas, y por otro, su densidad de energía”, explica José Luis Tirado, investigador principal del departamento de Química Inorgánica e Ingeniería Química de la UCO.

Recordemos que investigadores de todo el mundo trabajan en la mejora de alguno de estos dos aspectos: seguridad o densidad de energía. En física, la densidad de energía es la cantidad de energía acumulada en un sistema, se mide en vatios-hora por kilogramo. En el mercado, las actuales baterías de ion de litio presentan unos rangos cercanos a los 120 vatios-hora por kilogramo.