Gracias al sistema de 48 voltios de Delphi, un turismo o vehículo comercial ligero puede contaminar menos sin tener que sacrificar potencia, incrementar el tamaño del motor o instalar un sistema de propulsión eléctrico. Hay que recordar que, para 2020, el objetivo europeo es reducir un 19% las emisiones de CO2 (147 gramos de CO2 por kilómetro), objetivo que se corresponde con unos 5,5 l/100 km de diésel.

La energía que habitualmente se pierde al frenar se reutiliza para impulsar el vehículo en su siguiente aceleración. Según Delphi, es lo que se podría denominar tecnología de arranque/parada avanzada, que aprovecha la actual tecnología de arranque/parada de 12 voltios que es cada vez más frecuente hoy en día. Con el sistema de la compañía, se utiliza una batería adicional para ofrecer el cuádruple de potencia para procesar los datos con más rapidez y reducir aún más la carga del motor.

Los sistemas semihíbridos de 48 voltios para turismos y vehículos comerciales ligeros podrían reducir el porcentaje de emisiones de CO2 hasta en un 15%, captar la energía que habitualmente se pierde al frenar, proporcionar capacidad de par en el rango de bajas revoluciones y mejorar la función de arranque/parada, permitiendo un encendido más rápido del motor con menos vibraciones. Además, los sistemas podrían reducir significativamente las emisiones de NOx, con los que se minimizaría el coste del tratamiento posterior. El ahorro de combustible también se podría mejorar hasta en un 15% en los vehículos comerciales ligeros.

Los conductores no perderán rendimiento del motor para ganar ahorro de combustible con los motores de menor tamaño. Los clientes conducirían estos vehículos de 48 voltios del mismo modo que lo harían con los que llevan cadenas cinemáticas convencionales, y además disfrutarían de entre un 10% y un 20% de potencia adicional que proporciona este sistema.

La característica esencial es la arquitectura del vehículo al completo. Los ingenieros de Delphi han diseñado un sistema que permite que los tres kilómetros de cables, que en la actualidad recorren el interior de un vehículo, dispongan de una fuente de alimentación eléctrica adicional sin alterar drásticamente los diseños existentes ni añadir mucho peso. El coste neto por vehículo comercial ligero para un fabricante de equipo original se sitúa entre 600 y 900 euros, lo que supone un ahorro al requerir poco hardware o recableado adicional.