El uso de combustibles gaseosos como el GNC, el GNL o el BNG se está extendiendo entre los motores para camiones por su menor coste respecto al gasóleo. Según escribe el periodista Jorge Palacios, en su blog motorScopio, “esos combustibles necesitan motores de bujías, pero unas bujías que tienen que afrontar temperaturas elevadísimas que producen en sus electrodos nuevos tipos de perlado, que terminan por arruinar la necesaria chispa que inflame el combustible. Los ingenieros se ven obligados a experimentar con sofisticadas aleaciones de metales que eviten esos problemas”.

Tras asistir a una jornada organizada por Federal-Mogul Powertrain en Alemania, el periodista explica en su medio los trabajos de la compañía en el ámbito de las bujías, cuya demanda es previsible que crezca de manera sustancial debido a la generalización del gas natural y otros gases como combustibles para motores de explosión.

Experimentando con nuevas aleaciones, Jorge Palacios señala que “en Federal-Mogul descubrieron que el iridio tiene mucha menos tendencia a generar ese perlado que el platino y que una aleación de platino e iridio es una alternativa válida y más barata cuando las temperaturas no son excesivamente altas”. Sin embargo, con temperaturas por encima de 750º C aumenta mucho la tendencia a la formación de perlas en los electrodos y baja la resistencia a la erosión del metal precioso.