“No podemos bajar la guardia en materia de seguridad vial mientras haya un solo muerto o herido grave en nuestras carreteras”. Así lo afirmó Mª José Salvador, consejera de Vivienda, Obras Públicas y Territorio de la Generalitat Valenciana, durante su intervención en la sesión inaugural del 9º Congreso Nacional de Seguridad Vial, celebrado los días 9 y 10 de abril en Valencia.

En este acto tomó también la palabra la jefa provincial de Tráfico de Valencia, Pilar Fúnez, quien alertó de que, según las previsiones de la DGT, “en el año 2020 los fallecidos vulnerables llegarán a superar a los fallecidos en vehículos de cuatro ruedas”. Por su parte, José Vicente Pedrola, jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en la Comunidad, no dudó en hacer autocrítica, reconociendo que la seguridad vial “no está en el sitio que le corresponde dentro de la gestión de las carreteras”, que ha de articularse sobre la base del servicio que se presta a los ciudadanos. Esta reflexión la compartió también Pablo Seguí, diputado del Área de Carreteras e Infraestructuras de la Diputación de Valencia, quien hizo un llamamiento a la colaboración entre las distintas administraciones con competencia en la gestión viaria para afrontar de manera conjunta la mejora de la seguridad en las distintas redes.

Las políticas de la Unión Europea en materia de seguridad vial para el próximo decenio se basan en el concepto denominado Sistema Seguro. Reconocido por organismos internacionales, como la OMS o la OCDE, y recogido en la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020 del Gobierno de España, el Sistema Seguro plantea que el ser humano comete errores y que el objetivo es evitar que estos errores provoquen muertes o lesiones graves.

En estos momentos en que las cifras de accidentalidad están repuntando (entre enero y marzo han fallecido en accidente de tráfico -solo en vías interurbanas y a las 24 horas de registrarse el siniestro- 251 personas), el Sistema Seguro ofrece una metodología para abordar la siniestralidad vial desde una nueva perspectiva. Aplicar este concepto supone adecuar la función de las vías, su diseño, trazado y velocidad, de manera que sea posible evitar el fallo humano e impedir, en caso de producirse finalmente, que tenga consecuencias fatales.

La importancia y el alcance de esta estrategia adoptada por la UE han llevado a la Asociación Española de la Carretera (AEC) a convertirla en el eje de la nueva edición de su Congreso Nacional de Seguridad Vial (CNSV). El encuentro tuvo como lema “Aportaciones de la infraestructura a la estrategia Sistema Seguro”, y estuvo centrado en analizar este nuevo modelo, sus implicaciones, el marco normativo y legal que precisa su desarrollo y las soluciones innovadoras que pueden tener cabida dentro del mismo.

El presidente de la Asociación Española de la Carretera, Juan Francisco Lazcano, recordó la importancia de la conservación viaria para garantizar unos niveles de seguridad adecuados. “Estos estándares no pueden verse afectados por un mantenimiento insuficiente y mal dotado”, sentenció. Entre las actuaciones que se engloban dentro de este planteamiento de Sistema Seguro, destacan soluciones que afectan a la sección transversal de las vías (carreteras 2+1), o a las intersecciones (turbo-rotondas).

En el caso de las carreteras 2+1, los beneficios que aportan quedan demostrados en el estudio "Seguridad en carreteras convencionales: un reto prioritario de cara al 2020", realizado por la AEC y Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan). Según esta investigación, invertir 730 millones de euros en actuaciones de mejora de 1.121 kilómetros de carreteras convencionales podría evitar la muerte de 69 personas y que otras 212 resultaran heridas graves en el plazo de tres años.