En reiteradas ocasiones, la Asociación de Empresarios de Automoción de Guipúzcoa (Aega) ha señalado que lo que no cabe en un entorno de cambio constante y ultra rápido es enviar mensajes como los lanzados desde el Ejecutivo central “con una estigmatización de los carburantes fósiles y la amenaza de prohibiciones a diestro y a siniestro. Ese, justamente, NO es el camino”, asegura Juan Mª López Osa, secretario general Aega.

Tanto en reuniones informales, como en la reunión que mantuvo el pasado 4 de diciembre con la consejera Arantxa Tapia, Aega trasladó la preocupación del sector por el contenido del Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, denominado posteriormente “borrador de trabajo” por la ministra de Transición Energética. “En aquella reunión pusimos encima de la mesa los argumentos que, afortunadamente, recoge la medida del Gobierno Vasco”, informa Osa.

Para el decenio 2040-2050, los expertos esperan que entre un 30%y un 40% de los vehículos que circulen por Europa sean básicamente eléctricos. En ese momento circularán por las carreteras europeas entre un 60% y un 70% de vehículos que seguirán moviéndose con carburantes de origen fósil o derivados del petróleo.

El camino de la prohibición no es, desde luego, ni el deseable ni el mejor. Por eso, consideramos enormemente acertada la medida y felicitamos al Gobierno Vasco por haber optado por esta vía que contribuirá, al menos en Euskadi, a rejuvenecer el parque, a mejorar el medio ambiente y a la disminución de los niveles de los óxidos de nitrógeno

“Las reiteradas declaraciones de miembros del Ejecutivo central no han hecho otra cosa que generar incertidumbre en el consumidor, graves problemas a los fabricantes de vehículos (Volkswagen en Pamplona y Mercedes en Vitoria son dos ejemplos) y muy graves problemas a los fabricantes de equipos y componentes que trabajan para estos u otros fabricantes”, destaca el secretario general de Aega, para añadir que también han generado “una paralización de decisiones de compra en el consumidor que, un día sí y otro también, preguntan en el taller, en el concesionario, en la gasolinera qué vehículo puedo comprar o qué es lo que tengo que hacer”.

El problema, según Osa, es que "tras el perjuicio económico para las empresas vienen los problemas para muchas personas, que tienen nombre y apellidos, en forma de incertidumbre sobre el mantenimiento o no de sus puestos de trabajo y, desgraciadamente, en muchos casos, en forma de pérdida de sus empleos. En definitiva: pérdida de competitividad y empobrecimiento para todos”.

Además, continúa el responsable, “el pretendido beneficio medioambiental no era tal. Desde que, como consecuencia de las reiteradas declaraciones del Gobierno Central, se produce el injustificable ataque contra los vehículos diésel (injustificable por su falta de rigor) lo que ocurre es que los niveles de CO2 han aumentado. Por lo tanto, no se estaba atacando la raíz del problema como todas las asociaciones de nuestro sector habíamos denunciado: el problema ni era ni es el diésel, sino la antigüedad del parque de vehículos. En nuestro país tenemos un parque de más de 24 millones de vehículos, de los que más de 14 tienen diez o más años de edad. Son estos los vehículos más contaminantes y es ahí donde hay que actuar, como acertadamente hace ahora el Gobierno Vasco”.

Lo hace, además, sobre tres ejes: realismo, seguridad y pragmatismo. Señala la senda que hay que seguir: neutralidad energética, seguridad para las empresas y libertad para el consumidor, tal y como se ha pedido por parte de fabricantes, vendedores, reparadores y operadores petrolíferos. En palabras del secretario general de Aega, “viene a reconocer que posiciones maximalistas como pretender que en 20 ó 30 años todos los vehículos que circulen por nuestro país sean eléctricos es una utopía carente de todo realismo. Y, ¡por fin!, hay un Gobierno que reconoce que a lo largo de los próximos decenios van a coexistir diferentes tipologías de vehículos movidos con diferentes sistemas energéticos (vehículos movidos con gasolina o con gasóleo, híbridos, eléctricos, con gas, hidrógeno, etc.). En definitiva, seamos realistas: lo que se llama un mix energético y, para que la transición energética sea razonable y viable, neutral”.

El plan del Gobierno Vasco permite al consumidor, con las líneas avanzadas por la consejera Arantxa Tapia, ser libre para poder moverse y elegir. “El camino de la prohibición no es, desde luego, ni el deseable ni el mejor”. Por eso, la patronal considera “enormemente acertada” la medida “y felicitamos, por tanto, al Gobierno Vasco y a su Departamento de Industria por haber optado por esta vía que contribuirá, al menos en Euskadi, a rejuvenecer el parque, a mejorar el medio ambiente por la reducción de los niveles de anhídrido carbónico (CO2) y, gracias a la mayor eficiencia de los motores de los vehículos diésel más modernos, también a la disminución de los niveles de los óxidos de nitrógeno (NOX). Reducción de incertidumbre, seguridad para el consumidor, para las empresas y para sus trabajadores”.

Por último, como mensaje final dirigido al consumidor que se pregunta “¿qué vehículo compro?”, Aega da una respuesta sencilla: “el vehículo que mejor se adapte a sus necesidades, sea este de gasolina, gasóleo, híbrido, eléctrico o movido por gas. Diríjase, si aún le quedan dudas, a su taller de confianza, a su concesionario, a un profesional del sector y adquiera o cambie su vehículo por uno que se adapte a sus verdaderas necesidades”.