Audatex prevé un crecimiento del 7,8% de los ingresos por reparaciones en los talleres gallegos hasta los 780,4 millones de euros para este año, que mejora el porcentaje del 5% para el conjunto del país. La provincia más dinámica para la posventa en Galicia es A Coruña, concentrando el 38,2% del parque de la comunidad y casi la mitad de la facturación, que podría alcanzar el 7,8% en 2016, hasta los 360,2 millones de euros.

Por su parte, Pontevedra prevé unos ingresos de 279,1 millones de euros ( 7,8%), lo que representa algo más de la tercera parte de la facturación total prevista en Galicia, similar al porcentaje del parque que alberga, un 35,8%. En cuanto a Lugo, su previsión para este año es un incremento similar al de Pontevedra, un 7,8% (82,1 millones), mientras que en Ourense se estima un crecimiento del 7,6% (59 millones), unas décimas peor que el resto de provincias.

Uno de los retos que tienen que afrontar los reparadores gallegos es la antigüedad del parque. Prácticamente seis de cada diez coches superan los diez años, una cifra cuyo impacto en esta comunidad se agrava por la orografía del terreno, la sinuosidad de muchas carreteras secundarias y una climatología particularmente lluviosa. De hecho, mientras que en España un 56% del parque supera los diez años de antigüedad, en Galicia es un 59%, destacan desde Audatex.

En cambio, los coches más nuevos, los de menos de cinco años, apenas son el 15% en la comunidad gallega, frente al 17% de media del conjunto del país. Y es que el envejecimiento progresivo del parque automovilístico en España es un problema acuciante para los reparadores. Desde Audatex se cifra en un 34% las reparaciones que concentran los vehículos de más de diez años, a pesar de que su presencia en el parque es mucho mayor (más de la mitad).

Según el responsable del Mercado Posventa de Audatex, José Luis Gata, “si los ingresos en la posventa crecen es más bien por el incremento de las matriculaciones y la mejora de la situación económica de los hogares, que permite coger más el coche, sin olvidar el abaratamiento del precio del carburante. No obstante, los talleres se enfrentan a un progresivo envejecimiento del parque, ya que los coches que compramos con tanta avidez antes de la crisis de repente se nos han hecho mayores. Estamos en plena resaca de aquella fiesta, lo que quiere decir que el horizonte para el taller es que su gran masa crítica va a ser justo la menos rentable”.