El futuro que le espera a la automoción y a los concesionarios tras el impacto de la crisis del Covid-19 será muy distinto a lo conocido hasta el momento. En búsqueda de analizar los retos a afrontar, Faconauto, con el apoyo de BBVA Consumer Finance, ha celebrado un webinar, en la mañana del 21 de mayo, bajo el nombre “Distribución del automóvil: contexto económico y tendencias de consumo”.

El seminario online fue inaugurado por la vicepresidenta ejecutiva de Faconauto, Marta Blázquez, quien dio paso a Antonio García, director de la División Auto de BBVA Consumer Finance, quien subrayó, en primer lugar, la necesidad de priorizar la ayuda a los concesionarios y acompañarles en este momento. Tres son las líneas de actuación que la entidad ha puesto en marcha: ayudas a concesionarios (nueva liquidez con los avales del ICO), gestión de moratorias a clientes finales y facilidades de pago (más vulnerables por la aprobación de ERTEs), y venta online (acelerador del e-commerce también en el mundo del auto).

A continuación, el contexto económico fue analizado por Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research España, quien habló de que la recesión global es inevitable como resultado de las medidas de confinamiento adoptadas para frenar el contagio. En España, el PIB podría caer alrededor de un 8% en 2020 y la tasa de paro podría superar el 20%, aunque la incertidumbre es especialmente elevada, sobre todo en relación con la duración de las restricciones impuestas y su impacto sectorial. El crecimiento podría llegar al 5,7% en 2021, pero no se prevé recuperar el nivel de actividad pre-crisis hasta 2022.

Para analizar la evolución de los hábitos de consumo y sus nuevas tendencias, intervino Juan Ramón García, especialista automóvil y consumo en BBVA Research. Según explicó en el webinar, se ha producido un desplome sin prededentes del consumo: el gasto en bienes duraderos perdería en tres meses lo recuperado en siete años. Las restricciones impuestas por la crisis sanitaria (cierre de establecimientos, confinamiento, distancia social), que reducen el gasto de los hogares, la destrucción de empleo, el descenso de la riqueza y el repunte de la incertidumbre repercuten especialmente sobre el consumo de bienes duraderos, que descendió el 17% interanual en el primer trimestre y podría retroceder a cifras de 2012 en el segundo.

Además, el repunte de la incertidumbre, materializado en un empeoramiento de las expectativas de los hogares sobre la situación económica, impulsa la tasa de ahorro a registros de comienzos de la década de los 90.

En ausencia de la pandemia, se habrían matriculado en torno a 230.000 turismos entre marzo y abril, por lo que la crisis sanitaria ha impedido la matriculación de 188.000 turismos

En concreto, el automóvil se ha convertido en el “paradigma de la caída de las compras de duraderos”, destacó Ramón García. Las limitaciones de apertura de concesionarios y de movimientos asociados a la expansión del Covid-19 han paralizado el mercado de turismos desde mediados de marzo: las ventas hasta el 13 de marzo se redujeron un 14,5% interanual y un 93,5% interanual entre el 14 y el 31 de marzo, mientras que en abril cayeron más de un 96% interanual.

En ausencia de la pandemia, se habrían matriculado en torno a 230.000 turismos en marzo y abril, por lo que la crisis sanitaria ha impedido la matriculación de 188.000 turismos. En términos relativos, el impacto ha sido algo mayor en el canal profesional, con un descenso del 83,2%, que en el particular, con una caída del 80,4%. Y la recuperación no llegará en mayo, ya que BBVA anticipa un nuevo descenso de las ventas de automóviles en relación con las cifras de 2019. Las intenciones de compra a doce meses anticipan un ajuste significativo, con una contracción notable de la demanda incluso tras considerar el probable repunte de la movilidad privada. Son los grupos poblacionales tradicionalmente más propensos a adquirir un automóvil (hombres, jóvenes, con mayor nivel de renta) los que declaran tener más reticencias.

En el escenario central, las ventas caerán en torno al 40% en 2020 hasta los 765.000 turismos matriculados, mientras que en 2021 la recuperación económica y el descenso de la incertidumbre previstas impulsarán las matriculaciones hasta superar el 1,1 millón de unidades, todavía un 9% por debajo de las cifras de 2019. Igualmente, la evolución de la situación sanitaria y el confinamiento delimitarán el tamaño del mercado. Las matriculaciones podrían situarse por debajo de las 700.000 unidades si el escenario se deteriora o superar las 870.000 si la incertidumbre desciende más de lo esperado en 2020.

“La incertidumbre inherente a las previsiones de ventas es excepcionalmente elevada y no sólo por el desconocimiento sobre la evolución de las condiciones sanitarias y económicas”, afirmó Ramón García, para quien el cambio en los hábitos de consumo, en particular, el avance del comercio electrónico y el teletrabajo reducen las necesidades de desplazamiento. El distanciamiento social producto del temor al contagio reducirá el uso del transporte público, al menos a corto plazo, lo que impulsará la movilidad privada.