La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que son muchos los efectos a corto y largo plazo que la contaminación atmosférica urbana puede ejercer sobre la salud. Se calcula que en el mundo suman 1,3 millones las personas que mueren al año a causa de la contaminación ambiental y más de la mitad de esas defunciones ocurren en los países en desarrollo. En concreto, puede ser la causante del incremento del riesgo de padecer enfermedades cardíacas, problemas respiratorios y cánceres de pulmón.

La OMS sostiene que reducir las cifras promedio de contaminación atmosférica urbana en núcleos concretos podría lograr una disminución considerable de estos efectos nocivos para la salud a largo plazo. Por este motivo, proponemos una serie de recomendaciones que se pueden realizar desde el vehículo para contribuir a la reducción de la contaminación ambiental.

  • El coche siempre en buen estado. Para evitar un consumo de combustible incorrecto y que por consiguiente, esto repercuta negativamente en el volumen de contaminación de nuestro vehículo, es fundamental revisar el vehículo de manera general en los plazos de kilometraje señalados. Unos neumáticos gastados o en mal estado, además de ser inseguros, provocan un gasto extra en el depósito. Además, la etiqueta de los neumáticos incluye un apartado que informa de la eficiencia en el consumo. Además, el aceite y los filtros son dos elementos significativos que influyen de forma directa en el consumo de combustible
     
  • Apostar por una conducción tranquila. A la hora de circular con el vehículo, apostar por una conducción tranquila sin realizar cambios buscos de velocidad y utilizando la marcha más larga posible. Es fundamental lograr una velocidad de circulación en carretera lo más equilibrada y uniforme, sin frenazos ni acelerones. Además, se evitará un desgaste prematuro de los frenos y el embrague. En primera, sólo para arrancar: los expertos en conducción recomiendan cambiar a segunda a los dos segundos o una vez recorridos unos cinco o seis metros, aproximadamente. En los motores de gasolina, se debe cambiar de marcha cuando se alcancen las 2.000-2.500 revoluciones por minuto, mientras que, en los motores diésel, entre las 1.500-2.000. Respetar estas indicaciones permitirá que el coche no sufra y que no se malgaste combustible.
     
  • Mejor un vehículo de conducción “verde”. A la hora de elegir un vehículo, siempre es recomendable elegir uno 'eco-friendly' que incorpore tecnologías que contribuyan a reducir el consumo de combustible, optimizar el cambio de marchas o contar con un sistema de par de motor cuando el vehículo esté detenido durante un tiempo. 
     
  • Cuidar la temperatura interior del vehículo. Contar con un buen sistema de higienización que ayude a mantener el interior de nuestro vehículo con las condiciones de limpieza y temperatura ambiental óptimas. Especialmente en verano, con el incremento de las temperaturas ,es importante intentar limitar las grandes diferencias de temperatura entre el exterior y el interior del habitáculo. Mantener una temperatura del interior del vehículo entre 21º y 23º C permite que el consumo de carburante se optimice. Bajar de esta cifra supondrá que el vehículo consuma combustible de forma innecesaria. Por eso, hay que controlar los niveles de aire acondicionado y evitar usarlo a máxima potencia en situaciones que no lo requieren.
     
  • Adiós a los equipajes pesados. Llevar un equipaje o carga de mucho peso en el vehículo implica siempre un consumo mayor. El impacto de la conducción en el medio ambiente será mayor si el vehículo va cargado, pero es posible ahorrar energía teniendo en cuenta algunos aspectos. Procurar ubicar siempre los objetos más pesados en el centro del maletero, para poner la carga principal en el centro del eje del vehículo, y los menos pesados hacia la parte exterior. No usar baca si no es necesario porque también aumenta el consumo energético.