La patronal asturiana de concesionarios y talleres de coches (Aspa) ha emprendido una campaña para detectar y denunciar a taller que actúan 'fuera de la ley' para competir con los establecimientos autorizados.

Durante el último año, la asociación empresarial ha denunciado la existencia de 90 de estos negocios ilegales ante el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona), departamento de la Guardia Civil con competencias para recibir las reclamaciones, que también se tramitan ante la Administración regional o los ayuntamientos. La curiosidad es que uno de esos talleres sin autorización estaba instalado en un chalé.

Para el secretario general de Aspa, Cesáreo Marqués, el problema está en que muchas de las denuncias suelen quedar sin sanción porque "ni el Gobierno regional ni los ayuntamientos están actuando con la agilidad que se requiere".

Las denuncias suelen atascarse en la burocracia administrativa, debido a que estos procesos dependen de tres departamentos del Principado (Medio Ambiente, Consumo e Industria).

"Deberían darse una mayor agilidad para solucionar estos problemas, porque estos establecimientos son un daño para la sociedad, trabajan sin ninguna garantía, no pagan impuestos y no generan empleo, sino que contribuyen a destruirlo", argumenta Marqués.

En los últimos meses la patronal ha documentado con fotos e informes la existencia de 90 de estos talleres fraudulentos, aunque aseguran que hay muchos más. Generalmente, se trata de personas en paro o jubilados los que recurren a estas actividades sumergidas.

La normativa prevé para este tipo de negocios, además de la clausura del local, sanciones de hasta 10.000 euros. Aspa también han detectado bastantes casos de talleres que son sancionados y a los pocos días abren de nuevo en un local diferente.