El Programa Electrónico de Estabilidad (ESP) será pronto un estándar universas en los países miembros de la Unión Europea. Así, a partir del 1 de noviembre 2014 todos los vehículos turismos de nueva matriculación y vehículos comerciales ligeros con un peso bruto de hasta 3,5 toneladas deberán ir equipados con el sistema anti-derrape.Para el resto de vehículos, la normativa entrará en vigor un año más tarde. ""El ESP salva vidas", afirma Gerhard Steiger, presidente de la división Bosch Chassis Systems Control de Bosch.

 

Un estudio propio de investigación sobre accidentes confirma su eficacia. En 2011, el ESP evitó más de 33.000 accidentes con lesiones y salvó más de 1.000 vidas en los estados miembros de la UE (entonces 25 países), a pesar de que el ESP sólo se montaba de serie en un 40% del parque de vehículos. Desde que fue introducido en 1995, el ESP ha evitado alrededor de 190.000 accidentes y salvado más de 6.000 vidas en Europa.

Después del cinturón de seguridad, el ESP es el sistema de seguridad más importante en el automóvil, incluso por encima del airbag. Bosch ha fabricado 100 millones de sistemas ESP desde que comenzó la producción en serie en 1995.

Mientras que en 2014, el 84% de todos los vehículos de nueva matriculación en Europa estaban equipados con este sistema, el porcentaje baja hasta el 59% si consideramos las cifras a nivel mundial.

"El ESP es una historia de éxito sin precedentes que esperamos reproducir también fuera de Europa", asegura Steiger. Según estudios independientes, hasta el 80% de los accidentes producidos por derrape podrían evitarse si todos los vehículos estuvieran equipados con este sistema de seguridad activa.

Las maniobras de esquiva en carreteras secas, mojadas, embarradas, o resbaladizas derivan a menudo en graves accidentes de tráfico. Mediante el uso de sensores inteligentes, el ESP es capaz de comparar 25 veces por segundo si la trazada del coche coincide con la dirección deseada por el conductor a través del volante.

Si los valores medidos no coinciden, el sistema interviene y reduce primero el par motor. Si eso no fuera suficiente, actúa sobre los frenos de cada rueda de forma individual, generando la contrafuerza necesaria para mantener al vehículo en la dirección correcta trazada por el volante.