El Real Decreto, aprobado por el Consejo de Ministros del pasado viernes 25 de octubre, introduce cambios en cuatro reglamentos tributarios que afectan al IVA, el procedimiento de revisión en vía administrativa, los procedimientos de gestión e inspección tributaria y el Reglamento que regula las obligaciones de facturación.

La principal novedad es el desarrollo reglamentario del nuevo régimen especial del criterio de caja para el IVA, incluido en la nueva Ley de Emprendedores, que permitirá a pymes y autónomos a partir del 1 de enero de 2014, aplazar el pago del impuesto hasta que se cobre la factura. Con ello se sustituye el tradicional criterio de devengo, normalmente vinculado a la facturación, por el de cobro.

Este instrumento, de carácter voluntario, permitirá dotar de liquidez a más de dos millones de pymes y autónomos con un volumen de negocio inferior a dos millones de euros. La medida va más allá de lo realizado por otros socios europeos como Alemania, Suecia o Portugal, que tienen limitado este régimen a empresarios con una cifra de negocios inferior a quinientos mil euros.

La entrada en el nuevo régimen especial podrá ejercitarse con carácter general en el mes de diciembre anterior al año en que haya de surtir efecto. La renuncia al régimen se ejercitará también en los meses de diciembre y vinculará por un período de tres años. El régimen no se podrá aplicar cuando el total de cobros en efectivo que se realice respecto de un mismo destinatario supere los cien mil euros anuales.

En cuanto a las nuevas obligaciones de información, se ha establecido un régimen sencillo que, por motivos de control tributario, se limita a añadir en los libros registro de los acogidos al régimen las fechas de cobro o pago y el medio utilizado. Asimismo, el régimen no supondrá un aumento de la facturación de aquellos que opten por el IVA de caja, pues bastará con identificar en sus facturas la aplicación de este régimen.

Los clientes de las pymes y autónomos acogidos al régimen especial deberán utilizar el criterio de caja también respecto a las operaciones realizadas con ellos. De este modo, la posibilidad de adelantar la deducibilidad del IVA soportado supone un incentivo a estos clientes para adelantar el pago de sus facturas, lo que posibilitará una mejora adicional a la financiación de aquellos que se acojan al nuevo régimen.

Por otro lado, se modifica el plazo de presentación de las autoliquidaciones del IVA correspondientes al mes de julio, que deberán ser efectuadas por los obligados tributarios antes del 20 de agosto de cada año en lugar del 20 de septiembre, conforme a la regla general del pago mensual.

Además, se simplifica el procedimiento de la llamada regla de prorrata especial, permitiendo su ejercicio en el año en curso, en la última declaración del impuesto en lugar de en el mes de diciembre del año anterior.