Víctor Audera, director general de Industria y Pyme, anunció en el Fórum de Automoción 'Casos de éxito de la industria de automoción en España y Reino Unido', celebrado en el Icex, la próxima puesta en marcha del Plan Movea, que incluirá el desarrollo de la infraestructura de la movilidad eléctrica, en el contexto de su estrategia de Impulso del vehículo con energías alternativas en España entre los años 2014 y 2020.

 

España tiene una cuota de mercado para el vehículo eléctrico del 0,3% frente al 11% de Francia o el 25% de Noruega. Algo mejor sale la comparación, aunque también muy desfavorable si hablamos del parque de GLP, 40.000 vehículos en España frente a los dos millones de Italia o los 500.000 de Alemania. Similar situación tienen los vehículos que consumen gas natural: 4.600 vehículos en España frente a los 847.000 de Italia o a los 96.300 de Alemania.

El impulso que la dirección general quiere dar al vehículo alimentado con energías alternativas obedece a una batería de factores: disminución de las importaciones de petróleo y la dependencia de terceros países, impulso de la utilización de energías estratégicas para España como el gas natural, el GLP y las renovables, el aplanamiento de la curva de la demanda eléctrica, gestionando la recarga de los VE en horas valle nocturnas y, por supuesto, la disminución de las emisiones de CO2.

Para avanzar en ese camino, Audera prevé la puesta en marcha de un plan de comunicación institucional sobre vehículos con energías alternativas basado en el concepto 'Green is cool'. Este plan debe ser acompañado de ayudas a las flotas privadas para que incorporen estos vehículos y su incentivo a las flotas públicas mediante las licitaciones y las concesiones de transporte.

Junto con ello la trasposición de la Directiva 2014/94/EU, de 22 de octubre de 2014, que incentiva las infraestructuras de abastecimiento y recarga tanto de los vehículos eléctricos como de los de GLP y GNV se plantea como una herramienta indispensable.

El Plan Movea va a estar dotado con 16,6 millones de euros y unificará los anteriores programas de impulso de vehículos de energías alternativas (Movele y Pima Aire), incidiendo directamente sobre el mercado y las infraestructuras. Fomenta exclusivamente la adquisición de vehículos de combustibles alternativos (quedan fuera los diésel que favorecía el Pima en gran medida).

Por primera vez se dan ayudas a la implantación de puntos de recarga para vehículos eléctricos en zonas de acceso público. En este caso la participación nacional está asegurada porque ya existe una industria en España muy bien posicionada y con alto desarrollo tecnológico.