El Servei Català de Trànsit (SCT) prevé detectar a los conductores que circulen sin la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) por las carreteras catalanas a través de los lectores de matrícula que se instalarán con los radares de control por tramo y los que ya existen en las autopistas.

Está creando, con ese objetivo, una base de datos conjunta con la Dirección General de Industria de la Generalitat y la Dirección General de Tráfico (DGT) de todos los conductores que tienen la ITV caducada o denegada y, antes de multarles, les enviará una carta para pedirles que la pasen o den de baja el vehículo.

Las matrículas de lo que no respondan se introducirán en una lista, para que los lectores de los controles de velocidad por tramo o de las autopistas puedan cazarles. La multa puede llegar a los 700 euros.

El SCT está en conversaciones con Abertis para que pueda facilitarles la información de los vehículos que captan sus lectores de matrícula instalados en las autopistas.

Otra opción reside en modificar el funcionamiento de algún radar, para convertirlo en lector de matrícula, aunque esta medida anularía su capacidad para medir la velocidad.