Después de meses de quejas vecinales y sentencias judiciales que ordenaban el cierre del taller Besada, la Policía Local ha constatado que los responsables de la empresa han cesado su actividad en la nave, que carecía de la correspondiente licencia urbanística, recoge un artículo de Carlos Pone en La Voz de Galicia.

El juez obligó al Ayuntamiento a cerrar el taller por carecer de licencia para desarrollar su actividad. El Concello ordenó a la Policía Local que precintase la propiedad, pero asegura que en varias ocasiones los dueños del taller cortaron el precinto y continuaron con su actividad diaria. Ahora, el gobierno municipal tiene esperanzas de que este problema se haya solucionado definitivamente, aunque la Policía Local comprobará diariamente que el precinto sigue puesto.

La primera sentencia que obligó al Concello a cerrar este taller mecánico se remonta a junio del 2015, tras una denuncia presentada por un matrimonio que vive al lado que se quejaba de ruidos, filtraciones en su casa y más problemas derivados. El juez ordenó el cese provisional de la actividad hasta que se presentase el oportuno expediente sobre restitución de la legalidad urbanística. Talleres Besada decidió recurrir la sentencia, pero el Tribunal Superior de Justiza de Galicia desestimó el recurso.

Después de que los vecinos afectados denunciasen ante la Policía Local que la empresa había reabierto en contra de la resolución judicial, el matrimonio denuncia que el Concello hizo oídos sordos, por lo que el abogado de la familia solicitó la ejecución de la sentencia al Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra. El juez, por segunda vez, volvió a requerir al Concello a que precintase el taller, que debía cesar su actividad esta vez ya de forma definitiva. En caso de no hacerlo, el alcalde de Ponteareas sería sancionado con multas periódicas de 1.500 euros por no aplicar la resolución judicial.