El transporte, responsable de la cuarta parte de las emisiones que se producen en España, es clave para cumplir con los objetivos de descarbonización fijados por la Unión Europea: reducir las emisiones entre el 80% y el 95% hasta el año 2050. Y las políticas actualmente en vigor para lograr esas metas son insuficientes, según concluye el informe “Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050”, elaborado por Monitor Deloitte y recogido por Faconauto.

El informe repasa la situación actual de cada uno de los medios de transporte terrestre en España y detalla cuáles son las medidas que deberían ponerse en marcha para lograr la reducción de las emisiones en los plazos marcados. Según revela, para descarbonizar el transporte de pasajeros en España se necesita destinar entre 6.000 y 11.000 millones de euros hasta 2030, lo que supone una inversión anual de unos 650 millones.

El coche eléctrico se convierte en un eje fundamental de esta transformación, aunque las cifras en España son todavía menores: a finales de 2015 había unos 6.500 vehículos eléctricos y las ventas fueron de unos 3.000, lo que supone el 0,2% del total. Los principales motivos de esta baja penetración son su precio y con la escasez de incentivos para su compra. En nuestro país, los incentivos permiten que un utilitario eléctrico sea un 3% más barato que uno convencional, de forma que el informe pide que se pongan en marcha en España incentivos, sobre todo fiscales, por valor de 400 millones de euros anuales hasta 2021-2025.

Según Monitor Deloitte, para cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de CO2, sería necesario que, en 2020, circularan en España 300.000 vehículos eléctricos, que en 2025 haya entre 1,6 y 2 millones, y hasta 6 millones en 2030. Para entonces, las ventas de coches eléctricos tendrían que suponer algo más de la mitad del total. A partir de 2040 no debería poder venderse ningún vehículo con motor de combustión interna. Se recomienda, además, que los vehículos convencionales no puedan circular por el centro de las ciudades a partir de 2025.

Infraestructura pública

Otro de los elementos clave para el avance del coche eléctrico en España es la infraestructura de recarga de acceso público, en un país en el que más del 70% de los vehículos aparcan en espacios de uso público. Sólo hay repartidos por toda España 1.700 postes de recarga, muy por debajo de los 18.000 de Holanda, los 7.000 de Noruega o los 5.500 que hay en Alemania. En el caso de nuestro país, el documento indica que el objetivo sería disponer de 4.000 postes de recarga normal en vía pública en 2020, 45.000 en 2025 y 80.000 en 2030.

El informe también establece objetivos respecto de las electrolineras rápidas y semirrápidas, actualmente casi inexistentes en España, de modo que en 2020 debería haber unas 11.000, y unas 45.000 en 2025 y 2030. Las electrolineras se situarían en lugares como centros de trabajo, centros comerciales, estaciones de servicio, garajes públicos y autopistas. El coste de la inversión necesaria en infraestructura pública de recarga está entre 1.250 y 1.650 millones hasta 2030, unos 100 millones al año.