La Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) expresó su satisfacción por la aprobación en el Consejo de Ministros del Plan Pive 7, ya que está intensificado la recuperación del mercado de la automoción en nuestro país, al tiempo que sigue permitiendo que los conductores puedan cambiar su coche de más de diez años por otro más eficiente en condiciones muy favorables.

 

Faconauto agradece, en este sentido, la apuesta continuada del Gobierno por el sector, y recuerda el papel que está jugando la venta y reparación de vehículos en la recuperación del consumo, participando en el claro incremento que el PIB español experimentó el año pasado.

"El Pive ha supuesto un antes y un después para la automoción nacional. Para los concesionarios ha significado aumentar la facturación un 15% volver a generar empleo. Y, si hablamos de producción, ha sido un espaldarazo para las fábricas de coches instaladas en España, en las cuales se ensamblan muchos de los modelos que se acogen al PIVE", opina el presidente de Faconauto, Jaume Roura.

En palabras del dirigente, el resultado es que el automóvil está lanzando el consumo, el empleo y una parte importante de la actividad industrial del país.

La federación recalca asimismo que aproximadamente el 70% de los 438.767 coches que se vendieron en los concesionarios el año pasado se acogieron al Plan, y que sus siete ediciones han generado en el mercado una demanda añadida de cerca de 212.000 unidades (coches que se hubieran dejado de vender si no hubieran existido las ayudas oficiales).

Esta demanda ha permitido también generar una recaudación de impuestos extra a favor de las diferentes administraciones públicas de unos 750 millones de euros, según estimaciones de la patronal.

Finalmente, Faconauto espera que el montante del presupuesto asignado al Plan Pive 7 llegue cuanto antes al Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entidad que lo gestiona, para que reembolsen a los concesionarios el dinero que han ido adelantado en los dos últimos meses a los compradores. De esta manera, los puntos de venta tendrán liquidez y podrán seguir impulsando las matriculaciones sin que el Pive pierda eficacia.