En la madrugada del sábado 30 de enero ha fallecido un grande entre los grandes, Rudolf Gerstenmaier, tras 85 años de una vida intensa y fructífera. Gerstenmaier, durante años, fue sinónimo de recambio para vehículo alemán y uno de los ejemplos de éxito en este sector -debería ser objeto de estudio-, así como un formador de grandes profesionales que nunca olvidarán su legado.

Además, Rodolfo, como le gustaba que le llamásemos sus amigos, era un gran coleccionista de arte que donó al Museo del Prado una selección de 11 obras de artistas españoles (Sorolla, Zuloaga, Mir, …). “La mía es la historia de un tío que llegó sin nada, pudo crear una empresa importante, formar una gran colección y vivir su vida. España me lo ha dado todo. Para mí es una obligación y un honor el poder hacer este regalo” declaró a El País cuando presentó en el museo su donación, “uno de los días más felices de mi vida” añadió.

Jardinero de vocación, su vocación de independencia le trajo ¡en autostop! a España en 1962, con 1.000 pesetas en el bolsillo. Se instaló en Madrid y, en 1965, en un pequeño piso en Felipe II, creó su empresa. Tras 35 años de trabajo, la vendió a la suiza Derendinger que, posteriormente, la vendió a su vez a Davasa. En ese momento, Gerstenmaier tenía 30 delegaciones y 150 empleados.

Durante años, fueron los únicos que comercializadores de marcas como Sachs, Ate o Hengst, llegando a ser proveedores ¡de primer equipo! de amortiguadores para Pegaso. En su empresa destacaba el buen ambiente y carácter familiar de la misma, en la que todos los empleados compartían cenas, viajes y diversas actividades.

Desde nuestra revista Talleres en Comunicación, el pasado año 2020 le elegimos, a propuesta del Jurado de los premios “Personajes de la Posventa” para darle uno de los “Premios a la Trayectoria” 2020 junto a Agustín Molina (Sureya) y Alberto Rubio (Área 8). La pandemia y la prudencia impidieron el homenaje que a todos nos hubiese gustado y ahora quedamos en deuda con Rodolfo. En la entrega de los premios, que celebraremos la víspera del comienzo de Motormeetings, entregaremos su placa a su familia y amigos más cercanos con nuestro corazón sobrecogido.

Un abrazo a todos cuantos le hemos querido, admirado, respetado; a quienes hemos disfrutado de su compañía, de su charla, de su consejo. Con Rodolfo perdemos una referencia, un amigo, un consejero. Descanse en paz.