La nueva fiscalidad del automóvil debería favorecer al vehículo con combustibles alternativos, así como incentivar el coche de empresa, quizá vía IRPF, al menos en la opinión del grupo de empresarios y profesionales de la gestión de flotas, la logística y la automoción reunidos por el Corporate Vehicle Observatory (CVO) de Arval el pasado 3 de abril en la jornada “Perfilando la nueva fiscalidad del automóvil”.

En general, los ponentes se mostraron mucho menos beligerantes que sus compañeros de las patronales en la mesa anterior de la misma jornada, sobre todo en cuestiones como la petición de gravar el uso del vehículo en lugar de su adquisición, o la eliminación del impuesto de matriculación. De hecho, en opinión de Mariano Tristán, European Fleet Manager de la farmacéutica Lilly, “deberíamos pensar primero en quiénes son los que van a ganar de verdad con el automóvil del futuro (¿Google? ¿Apple? ¿Uber? …) y solo después hablar de fiscalidad. Esta mañana -afirmó- solo se ha hablado realmente de cómo ‘cuadrar el presupuesto' que tenemos”.

La reunión, organizada en Madrid y moderada por el periodista Juan Arús, coincidió asimismo en que la fiscalidad del automóvil debería traer consigo una mayor seguridad jurídica. Según informan nuestros compañeros de VehículoProfesional.info, Carlos Botín, director financiero corporativo del Grupo Leche Pascual, señaló que “no es de recibo que una empresa planifique las compras para su flota teniendo en cuenta fiscalidad y ayudas y, cuando llega el momento, estas cambien o desaparezcan”.

El debate, no sin cierta polémica entre los asistentes, se centró seguidamente en la decisión de compra de los vehículos. En el caso de los eléctricos, los ponentes coincidieron en que “dos o tres puntos de fiscalidad favorable no van a inclinar la balanza”. Además, según Mariano Tristán, “el problema real es que la inmensa mayoría de los coches aparcan en las calles, donde no es factible instalar enchufes”.

Para Fernando Latorre, director financiero de la empresa logística Agility, el híbrido parecía una solución ideal para salvar el problema de la falta de infraestructuras de recarga, “hasta que ves el consumo real de gasolina, sobre todo en el caso del reparto, en el que la gente pisa a fondo el acelerador”, afirmó.

Desde el público se afeó la falta de apoyo institucional y el desconocimiento que hay del GNC -Gas Natural Comprimido- entre los profesionales. En este sentido, Fernando Latorre reconoció que para las grandes flotas, “la renovación puede venir por el GLP o el GNC, pero las pequeñas tendrán que apostar por un mix con varios tipos de combustibles”.

Por último, Ramiro Mansanet, director general de la agencia Newspress, coincidió en que de cara a 2020 ya no se puede apostar por el diésel, “pero en 2025 no está claro cuál será la alternativa más viable, sobre todo si empiezan a llegar los vehículos autónomos, como prometen algunos fabricantes”.