Ganvam considera que el Plan de Calidad del Aire y Cambio Climático presentado por el Ayuntamiento de Madrid utiliza la excusa de la contaminación para cambiar el modelo de ciudad y de movilidad. “Ataca al vehículo privado, no la contaminación. Hay que ofrecer alternativas al ciudadano, sin olvidar que éste tiene un derecho constitucional que no se puede anular con medidas municipales”.

Así lo explicaron Tomás Herrera, director general de Ganvam, y Jaime Barea, director del Departamento Jurídico, en el transcurso de una rueda de prensa, en la que presentaron las observaciones de la asociación al Plan A “para construir un “Plan B” que represente a todos los madrileños y mejorar así un documento que, por su inconsistencia, parece más un ideario que un programa de acción riguroso y viable, con objetivos dudosos y medidas de corto alcance”.

Los vendedores de vehículos consideran que este plan, que busca reducir el tráfico privado del orden del 25%, no ataca la verdadera raíz del problema que es la antigüedad del parque, sino aspectos periféricos, pasando por alto sus propios análisis de calidad del aire que revelan que el problema de contaminación de Madrid no es tanto de concentración de CO2 como de nitrógeno, que se ha reducido sustancialmente desde 2006.

El Plan A de la Ciudad de Madrid sustenta la restricción del derecho constitucional de las personas a moverse libremente en bases de datos antiguas, cuando existen registros actualizados de fuentes oficiales que ayudarían a analizar con mayor precisión el potencial contaminante del parque circulante real”. Ganvam cita cifras tan sensibles como las de emisiones que datan del año 2014, o el del parque rodante que corresponden a 2013 cuando ya existe un censo a cierre de 2016. Mucho más atrás se remontan en el caso del clima, al utilizar valores entre los años 1981 y 2010.

Por otro lado, el informe del consistorio pierde de vista, según la asociación, el objetivo principal, que es reducir la contaminación, y confunde los fines que las distintas medidas restrictivas del tráfico pueden llegar a alcanzar. “Limitar la velocidad a 70 kilómetros por hora en la M-30 y accesos a Madrid para disuadir a los conductores de entrar en la ciudad y, al mismo tiempo, permitir circular a 100 kilómetros por hora en la M-40 (periferia) es incoherente y evidencia que lo que se busca es reducir la congestión y no las emisiones”.

Las restricciones de aparcamiento a los no residentes para hacer del centro de Madrid una zona libre de emisiones tampoco reducirán la contaminación, de acuerdo a Ganvam. “Al prohibir el aparcamiento no se elimina el tráfico de paso, sino que se generan problemas de acceso en situaciones tan cotidianas y necesarias como ir al trabajo, al médico o al colegio, una circunstancia en la que se pueden encontrar más de un millón de personas”.

Con respecto a una de las medidas más polémicas, Ganvam cree que la intención del consistorio de prohibir circular a los coches más antiguos (gasolina matriculados antes del año 2000 y a los diesel anteriores a 2006) en todo el término municipal para 2025, es “acertada” pues crea las condiciones adecuadas para renovar el parque. “Ahora bien, en la práctica es regresiva ya que penaliza a las rentas más bajas”.

“En su lugar, lo coherente sería facilitar incentivos al cambio de coche hacia modelos más eficientes, ya sea nuevo o usado de hasta cinco años”. Según la asociación, “el propio ayuntamiento reconoce que es imprescindible recuperar un plan estatal pero coordinado entre las distintas administraciones orientado el achatarramiento de estos modelos tan antiguos y, por tanto, tan contaminantes”.