Suelen ser profesionales relacionados con la mecánica que comienzan a realizar mantenimientos de sus vehículos en sus garajes, cocheras o en algún local -sin permisos legales- y poco a poco amplían su negocio, primero con gente conocida y luego adquieren cierto volumen. Se trata de talleres ilegales o clandestinos, que representan un 15% del total en España y algo menos del 10% en Navarra, según explican desde la Asociación Navarra de Talleres (ATRNV).

Durante el último año, se ha denunciado hasta una decena de estos establecimientos en la Comunidad Foral. Luis Ursúa, secretario general de la asociación navarra y de la Confederación Española de Talleres (Cetraa) indica que acudir con el vehículo a estos talleres clandestinos implica una serie de riesgos para el usuario. "Primero, no conocemos el grado de profesionalidad del mecánico, tampoco los medios que disponen suelen ser lo más óptimos y se desconoce la procedencia de los recambios y elementos del vehículo que se instalan. Además, el cliente no le puede exigir ningún tipo de garantía a un local así, que no dispone ni de certificados de seguridad ni medioambientales".

Ursúa cree que está empezando a ser "un problema muy serio" para los negocios autorizados y que "las cautelas jurídicas hacen que sea muy difícil cerrar estos tipos de establecimientos. Es tan complicado de encontrar dónde trabajan como luego lograr su cierre".

Otro de los problemas nuevos que se están encontrando los talleres navarros son los llamados boxes, que alquilan sus instalaciones para que los más manitas reparen sus averías sin intervención del mecánico. Cuentan con todos los permisos, pero "cuesta saber si esa persona está preparada para realizar una reparación de un vehículo", dice Ursúa.