El número de hogares que no pueden permitirse disponer de un automóvil se situó en el 6,5% en 2014, lo que supone la cifra más alta de los últimos diez años, pues 2005 se contabilizó el mismo porcentaje, según la encuesta de condiciones de vida que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).

 

Este documento indica que cerca de la mitad de los hogares nacionales (42,4%) no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos durante el pasado año, es decir con recursos propios, sin tener que recurrir a préstamos o compras a plazos para hacer frente a gastos habituales.

Así, la cifra de núcleos familiares que no tienen capacidad para disponer de un automóvil se incrementó en 0,4 puntos porcentuales durante 2014 en comparación con el 6,1% registrado en 2013. En 2007 se contabilizó el porcentaje más bajo de los últimos diez años, con un 5,1%.

Por comunidades autónomas, Baleares fue la región con la proporción más elevada de hogares incapaces de mantener un coche, con un 8,9% en 2014, 2,4 puntos porcentuales más que en 2013, mientras que la segunda posición fue para Murcia, con un 8,8% (2,3 puntos más). En tercera posición se situó la Comunidad Valenciana, con un 8,3%, lo que supone igualar la cifra del año precedente.

Por otro lado, las comunidades en las que existe un menor porcentaje de familias que no se pueden permitir un automóvil son Castilla y León, con un 2,5% (siete décimas menos), Navarra, con un 2,5% (siete décimas menos), y Aragón, con 3,5% (seis décimas más).

El indicador utilizado en esta encuesta combina tres conceptos, como son el riesgo de pobreza, la carencia material y la baja intensidad en el empleo y define a la población en riesgo de pobreza o exclusión social como la que está en alguna de las tres situaciones.

De este modo, para determinar a los hogares que se encuentran en carencia material severa éstos deben cumplir cuatro conceptos de una lista de nueve situaciones. Entre dichos casos se encuentran la incapacidad para disponer de un automóvil, así como no poder permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año, no poder acceder a una comida con carne, pollo o pescado al menos cada dos días o no poder tener la vivienda a una temperatura adecuada.