La investigación abierta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en 2013 a concesionarios de automóviles en España finalizó con una multa de 40 millones de euros a diferentes centros del Grupo Volkswagen (en concreto, de las marcas Audi, Seat y Volkswagen).

 

La acusación, como en el caso de las otras marcas afectadas con anterioridad, es la de que algunos de sus vendedores habían llegado a acuerdos secretos para la fijación de precios y otras condiciones comerciales. Es decir, que habrían creado cárteles, la figura más perseguida y castigada por Competencia.

En principio eran 107 concesionarios, pero de ellos hay que excluir las 12 filiales comerciales (concesionarios propios) del grupo que, beneficiadas por la política de clemencia de la CNMC, quedarán finalmente exentas al depender de Seat, que fue quien inició todo el procedimiento con una denuncia.

E importe de las multas, informan algunas fuentes, oscila entre un 0,5% y un 2,5% de la facturación del año anterior al de la sanción, cuando el máximo que contempla la ley en el caso de los cárteles es del 10%.