La Guardia Civil ha detenido a siete vecinos de las localidades pacenses de Oliva de la Frontera, Villanueva del Fresno y Zafra como presuntos miembros de una trama dedicada a la simulación de accidentes de tráfico con el objetivo de estafar a las compañías aseguradoras.

 

Entre los detenidos, a los que se les imputan delitos de estafa y falsificación documental, se encuentran mediadores de seguros, propietarios de vehículos, peritos y talleres.

Hasta la fecha, se ha esclarecido la simulación de un total de doce siniestros, con los que consiguieron estafar a las compañías aseguradoras unos 13.500 euros, informa la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz.

La investigación se inició con la información facilitada por representantes de compañías aseguradoras, donde indicaban posibles indicios de fraude, y a través de la línea de investigación desarrollada por el Grupo de Investigación y Análisis del Sector de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil de Extremadura.

Se comprobó entonces la existencia de una trama que estaría llevando a cabo la simulación de accidentes de tráfico, que nunca se habrían producido en realidad, con el fin de estafar a las aseguradoras.

En cuanto al modus operandi llevado a cabo por los ahora detenidos, usaban dos modalidades. En una de ellas, el responsable de esta trama realizaba la compra de vehículos con una cierta antigüedad a cambio de 250 y 400 euros, con la única condición de que estuvieran al corriente de pago del seguro obligatorio.

Una vez tenía los vehículos en su poder, simulaba los accidentes en los que se veían implicados los citados vehículos y otros propiedad de clientes o amigos que tenían previamente sus coches accidentados.

Para ello, se falsificaban los datos y las firmas en las declaraciones amistosas de accidentes que se confeccionaban para tramitar los siniestros.

En la otra modalidad detectada, compraban de forma simultánea dos vehículos a muy bajo precio, simulaban un accidente y realizaban la posterior falsificación de la declaración amistosa de accidentes, incluyendo las firmas de sus supuestos conductores.

Los responsables de talleres imputados emitían facturas falsas de reparación de los vehículos, para que la compañía hiciera el pago en concepto de reparación de daños, si bien éstos nunca se llegaban a reparar. Más tarde los vehículos eran entregados a desguace.