Según el estudio de la DGT “Influencia de los sistemas de ayuda a la conducción en la seguridad vial”, en las carreteras españolas se producen más de 90.000 accidentes anuales, con unas consecuencias de más de 1.600 fallecidos y superando los 9.500 heridos graves. Las causas principales de los siniestros siguen siendo el factor humano y las distracciones. Si todos los automóviles equiparan las ayudas a la conducción, se evitarían o mitigarían significativamente las consecuencias de un 57% de los accidentes (51.000), con un impacto directo en la cifra de fallecidos y heridos.

Además, el coste directo de accidentes para España supone al año, según datos de la DGT en 2014, un total de 9.600 millones de euros, más de un 1% del PIB nacional. Con la implantación generalizada de sistemas de asistencia a la conducción, en España se podría reducir un 45% este gasto, lo que supondría un ahorro de 4.300 millones de euros anuales.

DGT

“La DGT apoya la propuesta de la Comisión Europea para que el frenado autónomo de emergencia, el control inteligente de velocidad o las cajas negras sean obligatorios a partir del año que viene. La tecnología va a ser clave para alcanzar la Visión Zero. Si se aprueba el paquete de sistemas ADAS propuesto en la UE, se podrían salvar 25000 vidas en los próximos 15 años”, aseguraba Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, durante la IV Jornada sobre Tecnología y Seguridad Vial, organizada por la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial) y Carglass España.

En palabras de Gómez, “la DGT apoyó la propuesta de la Comisión desde que se hizo pública el año pasado. Creemos en el beneficio potencial de hacer todos estos sistemas obligatorios. Y algunas cifras sirven para ilustrar las posibilidades de todo esto: el control inteligente de velocidad podría reducir en un 20% los accidentes, mientras que el frenado autónomo podría evitar los 30 ciclistas y 250 peatones que mueren cada año en las ciudades”.

En la jornada también participó Juli Gendrau, director del Servicio Catalán de Tráfico, para quien estos sistemas deberían ser obligatorios. “La llegada masiva de los sistemas ADAS nos hará reducir la siniestralidad de forma considerable. Creo en la tecnología. El objetivo es salvar vidas y este tipo de ayudas son un buen mecanismo para salvar vidas. También somos conscientes de que los procesos con la UE son largos y costosos de llevarlos a la realidad. Los sistemas ADAS pueden ayudar a salvar 25.000 vidas, pero aunque sólo fuera una, habría que tenerlo en cuenta”. Eso sí, Gendrau apuntó que “nuestro comportamiento de conducción es diferente en un coche con sistemas ADAS que en uno que no los tiene”.

Por su parte, Sonia Díaz De Corcuera, directora de Tráfico Gobierno Vasco (Trafikoa), añadió que “incidiría en el acceso igualitario de todas las personas a esos sistemas de seguridad”, y que “hace falta más formación y adaptación de la gente a la transformación de la movilidad que estamos viviendo”.

Por otro lado, en la IV Jornada sobre Tecnología y Seguridad Vial tomaron parte dos de los máximos representantes de la ONU en seguridad vial: Robert Nowak, responsable de Asuntos Económicos de la División de Transporte de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas -de la que depende el Fórum Global para la Seguridad Vial, único órgano permanente de la ONU en la materia-; Jean Todt, presidente de la FIA y Enviado Especial de la Seguridad Vial de la ONU; Neil Rogers, director general de Carglass; y el filósofo, ensayista y catedrático Javier Echeverría, vicepresidente de Jakiunde, Academia de Ciencias, Artes y Letras.