Después de más de año y medio de trabajo, el Consejo y el Parlamento Europeo, junto con la Comisión están terminando de debatir el futuro texto de la nueva directiva que regulará la inspección técnica de vehículos periódica en la UE en los próximos años, sustituyendo a la vigente Directiva 2009/40/EC, según ha explicado en Cinco Días Juan D. Rodríguez, miembro del Bureau Permanente y del Consejo de CITA (International Motor Vehicle Inspection Committee).

 

Desde el CITA ??"donde están representadas más de 120 entidades públicas y privadas relacionadas con la ITV a nivel mundial??", han conseguido unanimidad para hacer posible que la nueva normativa fomente, entre otros aspectos, homogeneizar y fortalecer el actual sistema de inspección en toda la Unión. CITA entiende, y así se lo ha hecho saber a la UE, que el actual sistema de inspección debe estar armonizado en Europa desde una perspectiva de alto nivel de seguridad y calidad uniformes, con el fin de que los resultados de las verificaciones de los vehículos sean equiparables en todos los países europeos.

Como parte de esta exigencia de calidad y seguridad, la inspección de vehículos debe además incrementar su campo de aplicación a los nuevos sistemas mecatrónicos, tanto de seguridad como de control de contaminación. El análisis de este tipo de sistemas permitirá realizar las revisiones de, entre otros elementos, el sistema de ABS en la prueba de frenado, o el estado de los airbags, complementando así las revisiones que ya se están realizando a sistemas mecánicos como el estado de los neumáticos, la eficacia de frenado, las luces de alumbrado o los elementos de señalización, entre otros, generando ??"como también lo entiende la Comisión Europea??" grandes beneficios sociales gracias a la reducción de accidentes o a la disminución de sus efectos.
El objetivo último de estas medidas es extremar la protección del consumidor, siendo crucial que las decisiones tomadas durante el proceso de inspección sean objetivas y por tanto, no puedan verse afectadas por ningún tipo de conflicto de interés, haciéndose énfasis en la imparcialidad de las organizaciones encomendadas en efectuar dicha ITV, independientes de fabricantes y empresas dedicadas a la reparación de vehículos.
"Precisamente, el sector español de la inspección técnica de vehículos lleva tiempo alertando de las consecuencias que tendría para los usuarios una posible desregulación del sector en nuestro país, que permitiría que las inspecciones fueran realizadas por grandes grupos comercializadores de vehículos, empresas de transporte y entidades aseguradoras, entre otros. En ese caso, se podría generar un evidente conflicto de interés que podría dejar indefenso al usuario frente a posibles diagnósticos interesados en la inspección", añade.
De hecho, en comunidades como Madrid, La Rioja o Castilla-La Mancha, se ha liberalizado el servicio y se ha visto un gran incremento del número de centros. Pero, además, concesionarios y talleres quieren que la liberalización vaya más allá y se elimine la incompatibilidad que les impide a ellos prestar este servicio, quieren una parte del negocio. El Ministerio de Industria estudia la propuesta desde hace unos meses y las partes esperan una respuesta "cuanto antes".
En el caso de Madrid, en los dos últimos años -se publicó la normativa en 2011 y empezaron a abrirse nuevas estaciones el ejercicio siguiente- se ha pasado de 17 a las 54 actuales. En La Rioja, donde había 4 estaciones se espera que este año se alcancen las 8. Castilla-La Mancha pasó de unas 18 en 2006 a las 45 actuales y "ante la situación el Ejecutivo regional ha publicado una orden paralizando la autorización de nuevos centros", explica Luis Rivas, presidente de AECA-ITV (Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículo). En su opinión, este fuerte incremento de estaciones no está justificado.
"Para un trabajo riguroso de inspección, por ejemplo en Madrid, 17 estaciones eran pocas, pero el número ideal sería de unas 25, según nuestros estudios, se ha duplicado la capacidad razonable", afirma Rivas. "El número de centros ha crecido significativamente y esto implica que se hacen el mismo número de inspecciones -apenas ha crecido en los últimos años el número de vehículos que debe pasar la ITV- entre un mayor número de estaciones. Nos consta que ha bajado el índice de rechazo", asegura. Es decir, ahora las empresas no deben preocuparse sólo de hacer una inspección rigurosa, sino que deben competir por un parque automovilístico que no crece, con lo que se corre el riesgo de que el rigor disminuya.
Ganvam, Faconauto y Anfac defienden que el rigor se mantendría, las empresas prestarían los dos servicios de forma independiente y estarían sometidas al control de las comunidades autónomas, de inspectores. Afirman que la competencia sería positiva para los conductores (mayor facilidad de acceso y bajada de precios o aumento de servicios) y ayudaría a las compañías del sector a mejorar un negocio muy tocado por la crisis. Y aseguran que en Alemania se permite a los talleres colaborar en las ITV. "Las inspecciones se harían con el máximo rigor", señalan en Ganvam.
Además, denuncian que en la actualidad, "se puede catalogar como un mercado intervenido". Hablan de oligopolio y destacan las enormes diferencias de precios -las comunidades, que tienen la competencia, fijan rangos- en las distintas regiones de España. Otro de los argumentos que usan para defender su entrada en el mercado es que para el actual parque de vehículos -de 31 millones-, extrapolando el número de estaciones de ITV y líneas fijas de inspección de otros países como Francia, Alemania y Reino Unido, "necesitaríamos duplicar el número de centros de inspección hasta los 800". AECA-ITV considera que esto no es así: "Hay suficientes estaciones en España para cubrir el parque automovilístico".
En cualquier caso, Rivas comenta que "en el supuesto de que el Gobierno finalmente modifique la ley y las comunidades también lo hagan -opción esta última que ninguna de las partes ven fácil-, lo suyo sería que las nuevas empresas compitiesen en igualdad de condiciones, estableciendo estaciones completas en las que se puedan realizar todo tipo de inspecciones, no sólo algunas -como demandan concesionarios y talleres-". Esto no sería sencillo, ya que la inversión media para una estación completa de ITV es de dos millones y para una línea de inspección fija, de 100.000 euros. De hecho, en Madrid, con el 'boom' de estaciones de ITV que ha habido en los dos últimos años, "algunas tienen problemas, no hay negocio para tantas", comenta otra de las fuentes consultadas.