El fabricante de neumáticos Bridgestone ha sido de los primeros en adoptar medidas paliativas después de que sus ventas en Europa durante el primer trimestre de 2012 se hundieran a los niveles registrados tras la caída de Lehman Brothers en 2008, por lo que la empresa ha recortado su producción en torno a un 20 %. Además, ya ha rebajado algunos de sus productos de gama más alta para estimular la demanda, y no descarta recortar precios en una escala más amplia en función de cómo evolucione la crisis en la eurozona.

Otras empresas como Hitachi, en el sector de sistemas para plantas térmicas, ha rebajado en un 13,6% su previsión de ingresos por la venta de estos equipos para el ejercicio 2015, y a potenciar su comercialización en Asia, Europa oriental y otros mercados emergentes.

Otras compañías han comenzado a articular medidas para evitar que una posible depreciación aguda del euro frente al yen recorte aún más sus beneficios. En este sentido, Sony ha decidido externalizar más operaciones en lo referente a ensamblaje de televisores en Europa, mientras que el fabricante de equipos fotográficos Ricoh ha comenzado a denominar en euros sus adquisiciones de componentes en países como Bélgica y Suecia.

Los ingresos procedentes del mercado europeo representan alrededor del 20 % de las ventas al exterior de las 171 grandes corporaciones japonesas que divulgan sus beneficios a nivel regional, y suponen un porcentaje aún mayor en el caso de los fabricantes de electrónica, según cálculos del diario Nikkei.

Vía | Cinco Días