El parque automovilístico español está envejeciendo rápidamente y sin visos de dar marcha atrás. Si en 2002 la media de edad de los coches en España era de 8,1 años, en 2013 la antigüedad media ha subido hasta los 11,3 años.

Esta situación, más allá de los impactos en seguridad al volante o en contaminación en la atmósfera por la mayor polución de los vehículos viejos, supone un cambio de paradigma para los negocios más relacionados con estos vehículos.

Nos referimos a los servicios oficiales de posventa de los concesionarios y los talleres de reparación, que tienen que hacer frente a los arreglos de un colectivo de vehículos que antes era prácticamente despreciable para sus cuentas.

"El hecho de que en 2017 un 67% de los vehículos tenga más de diez años va a suponer una reconversión total del negocio de reparación de automóviles", señala José Luis Gata, responsable de Ventas, Fabricantes y Asociaciones de Audatex, empresa especializada en la valoración de siniestros.

Hasta ahora, el grueso de las reparaciones provenía de los vehículos de menos de cinco años porque están en garantía o tienen pólizas a todo riesgo que cubren los daños. Pero además, estos vehículos dejan mejores márgenes económicos al taller "porque las reparaciones son más complicadas, tienen más tecnología", apuntan desde el sector.

Por su parte, los vehículos de más de diez años ya han perdido la mayor parte de su valor residual y antes, "costaba más repararlo que comprarte otro", dicen. Ahora, el razonamiento es distinto y hay que arreglar.

De hecho, el porcentaje de vehículos en España que tuvieron algún tipo de reparación (mantenimiento o reparación) en 2013 se mantuvo en un 83% en el caso de los vehículos de diez años y en un 85% en los automóviles de más de quince, que son un 21% del mercado según los datos del Balance del Sector de la Automoción de la consultora TNS.

Los talleres y concesionarios deberán empezar a tomar en cuenta las reparaciones de estos vehículos, habida cuenta que el servicio posventa representa el 60% del beneficio y la rentabilidad de un concesionario, indican los datos de Audatex.

"De una situación en 2007 en la que casi la mitad de la facturación de los posventa correspondía a vehículos de menos de cinco años, en 2017 se llegará a un reparto equitativo entre todos los grupos de antigüedad: un 33% provendrá de los coches de menos de cinco años, otro 34% para los de entre cinco y diez años y el restante 33% para los más longevos", afirma la empresa especializada.

Desde el punto de vista del concesionario, el reto es doble. Por un lado, tienen que "tomarles en cuenta", lo que supone modificar sus estructuras para atender sus reparaciones.

Pero además, el trato al cliente ha de ser igual de bueno o mejor que el que se le da al dueño de un coche de menos de cinco años. "Una mala atención al cliente te está eliminando una posible venta porque ese conductor es un potencial propietario de coche nuevo que ya no va a acudir a ese concesionario cuando tenga que cambiar su vehículo actual", señalan.

Los servicios posventa, asimismo, han de competir de manera más extrema con los talleres independientes o multimarca. "Los concesionarios han de tratar de captar al cliente que piensa que con un vehículo tan añejo no merece la pena ir al servicio oficial, que mejor al taller de la esquina".