El abandono de coches en los talleres es un problema crónico, pero con la crisis se ha visto acentuado, reconocen fuentes del sector. En la comunidad gallega hay cerca de 5.000 talleres de reparación que han visto como en los últimos años, sobre todo desde que comenzó la coyuntura económica, sus instalaciones se ven ocupadas por vehículos que no son recogidos por sus dueños, ya sea porque no pueden hacer frente al coste de la reparación o porque son restos y una vez indemnizado el propietario, tras el siniestro, se olvida de recogerlo. Cada mes más de 500 automóviles son abandonados en los talleres gallegos.

La mayoría de estos coches, cerca del 90%, son mileuristas. Es decir, su precio en el mercado ronda los 1.000 euros y tienen una edad entre ocho y diez años. El importe medio de la reparación es de 1.200 euros, por lo que supera su valor y al dueño no le compensa arreglarlo. El tiempo que suelen estar en las instalaciones va desde los tres meses hasta los cuatro años, aunque la última ley aprobada ha reducido algo los plazos.

"Los mayores abandonos se producen en los talleres de carrocería, sobre todo los que han tenido un siniestro total. En los de mecánica se producen menos abandonos", reconoce Luis Abelleira, presidente de la Federación gallega de talleres, quien apunta que con la crisis se realizan menos mantenimientos y, por ejemplo, los cambios de ruedas y amortiguadores se retrasan "más de lo permitible".

El último informe realizado por Ganvam sobre el abandono de coches en los talleres es de hace cinco años y cifraba el impacto negativo de esta práctica en 190 millones en toda España.

Según la asociación, 75.000 vehículos fueron abandonados por sus dueños en el taller en 2009, una vez que se había realizado la reparación o cuando todavía estaba pendiente de ella.

En Galicia, desvela el análisis, se habían abandonado 5.722 automóviles. El coste anual para los talleres fue de 14 millones. Fuentes del sector también reconocen que en los últimos años esta cifra "no ha bajado, sino que ha aumentado". Los talleres son los depositarios de esos coches y, por lo tanto, tienen el deber de guardia y custodia.

José Ramón Devaza, gerente de la Asociación Provincial de Talleres de A Coruña, explica que también han aumentado los talleres que piden apoyo jurídico para poder desprenderse de esos coches.