Los talleres catalanes tomaron la decisión, hace ya tres años, de bajar el precio/hora por reparación un 2,2%, para hacer frente a la drástica caída de la carga de trabajo, reducida en un 21%, ligeramente mayor que la media española (-19%), según el estudio 'Evolución y Previsión en la Posventa', presentado por la consultora experta en valoración de siniestros Audatex, con motivo de las VII Jornadas Innotaller, celebradas en Barcelona.

La magnitud de este ajuste se aprecia de forma más clara al comparar la evolución en Cataluña respecto al resto de España. Pese a que los talleres catalanes tienen un precio/hora superior al resto del mercado español, su diferencial se ha reducido en cuatro puntos desde 2010 (del 18,5% al 14,7% actual), lo que supone una evidente estrategia de los talleres catalanes dirigida a captar más clientes.

Pero la explicación a este fenómeno viene marcada por varios factores, entre los que se encuentra la matriculación de tres millones de vehículos menos desde el inicio de la crisis, lo que significa menos masa crítica que reparar en los talleres, obligándoles a ajustar sus precios si quieren captar nuevos clientes y aumentar su carga de trabajo.

A su vez, la menor entrada de vehículos nuevos ha elevado la edad media del parque automovilístico, que ya se sitúa en 9,5 años, lo que nos convierte en uno de los parques más antiguos de Europa. Este hecho incide negativamente en la actividad de los talleres, pues se trata de vehículos que, pese a necesitar una mayor frecuencia de visitas al taller por su edad, aportan una menor facturación porque sus propietarios no están dispuestos a hacer desembolsos superiores al propio valor del vehículo.

En esta tesitura se encuentra gran parte de ese 40% de usuarios que retrasa los mantenimientos periódicos de los automóviles, aunque hay conductores que simplemente ya no reparan su coche por falta de recursos, lo que ha reducido los pasos por el taller entre un 20-25% desde que saltara la crisis.

La rebaja en la cobertura de las pólizas, principalmente de todo riesgo a terceros o con franquicia, también explica la caída de la actividad reparadora, fundamentalmente en las operaciones relacionadas con chapa y pintura que son, teóricamente, más prescindibles que las de naturaleza puramente mecánica.