El hecho de que la Administración haya impulsado nuevas fórmulas de movilidad compartida ha contribuido a poner en valor el coche eléctrico, ayudando a que sus ventas se hayan triplicado con respecto a 2015; año en el que irrumpió el carsharing público en ciudades como Madrid, habiéndose multiplicado desde entonces el número de compañías que lo ofertan para dar respuesta a una demanda creciente.

Según ha informado el presidente de Ganvam, Lorenzo Vidal de la Peña, en la rueda de prensa previa al Salón del VO, la popularización de esta fórmula de coche compartido, que según datos del sector asumirá el 20% de los desplazamientos con vehículo privado en las grandes ciudades, unida a otras iniciativas al alza como el renting a particulares, ampliarán la oferta de modelos usados jóvenes y eficientes, gracias a su alta tasa de renovación, contribuyendo así a que ya en 2018 las ventas de VO superen los 2,1 millones de unidades, lo que supone un aumento del 5%.

Dado que se tiende hacia un mercado de VO donde la oferta procederá en buena medida de vehículos de empresa, renting y carsharing, el kilometraje dejará de ser una variable definitiva para determinar el valor del coche, dando paso a otros parámetros como la normativa Euro, la seguridad activa/pasiva y la conectividad. Según datos del Libro Blanco del VO de Ganvam, en sólo un año ha crecido de un 15% a un 25% el porcentaje de compradores de VO predispuestos a pagar un poco más a un vendedor profesional a cambio de un vehículo que incluya un buen equipamiento de seguridad, por delante del precio y la cifra del cuentakilómetros.

Esta actitud más exigente por parte del comprador de VO, fruto también de un contexto económico más favorable y una mayor cultura del VO, es además una muestra de que el protagonismo de los particulares -que ahora concentran más de cinco de cada diez operaciones- irá a la baja. De hecho, en lo que va de año las ventas de concesionarios y compraventas han subido más de un 30%, lo que supone multiplicar por seis el ritmo de crecimiento ( 5%) de las operaciones entre usuarios privados.

En este ascenso del vendedor profesional también tienen mucho que ver otras dos circunstancias. Por un lado, el empuje de las automatrículas para cumplir objetivos, que se encargan de nutrir a concesionarios y compraventas de modelos jóvenes muy cotizados por los compradores; y por otro, las flotas procedentes de alquiladoras, que se renuevan con mayor frecuencia impulsadas por la pujanza de un turismo que bate records en estos últimos años. Así, estos factores dejan fuera de juego al particular, que apenas tiene “oferta” de coches de hasta cinco años.

Los datos de la patronal muestran cómo si bien se tiende hacia un mercado de usados de mayor calidad, donde los vehículos jóvenes tienen una representación cada vez mayor (28%, tres puntos más que el año pasado), lo cierto es que sigue habiendo una elevada representación de vehículos antiguos (58%): hasta mayo las ventas de usados crecieron un 4,9%, superando las 850.000 unidades.

Conseguirlo, pasa por fomentar el coche de empresa dentro del mix del mercado, lo que supone articular medidas de corte fiscal como la rebaja en la cuota del IRPF para los particulares que opten por la fórmula de renting. También pasa por retirar de la circulación los vehículos más antiguos, lo que implica incentivar al particular para que cambie de coche con mayor frecuencia. Para favorecer este cambio, la Administración debe dar continuidad a los programas de incentivo al achatarramiento e incluir a los vehículos de ocasión de hasta tres años, lo cual dinamizaría la demanda y favorecería el rejuvenecimiento del parque que se mueve en una edad media de 12 años.

Además, para evitar las operaciones entre particulares, que tienen como protagonistas a los coches más antiguos, hay que acometer una reforma fiscal que suba hasta cuatro puntos el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) en estas transacciones. De esta forma, se fomentará una compra fiable y con todas las garantías en concesionarios y compraventas, donde el tipo actual por transmisiones se sitúa en un 4% de media pues depende de cada comunidad autónoma.

Por otro lado, Ganvam sigue insistiendo en determinados avances legislativos pendientes. De esta forma, es necesaria la prohibición expresa de la venta ilegal en el Reglamento General de Circulación, en normativas autonómicas y en ordenanzas municipales. “Estamos ante una demanda histórica que el Proyecto del Reglamento General de Circulación recogía en su borrador inicial pero que se retiró por considerar que esta medida no afectaba a la seguridad vial, cuando para Ganvam rodar con un coche sin garantías tiene un impacto directo en la siniestralidad”.

Asimismo, alcanzar un mercado de usados más fiable y transparente, en el que se minimicen los casos en los que altera fraudulentamente el kilometraje para facilitar la venta, sobre todo, de los modelos más antiguos, requiere acometer las modificaciones necesarias para que la Ley de Seguridad Vial tipifique expresamente como delito el trucaje del cuentakilómetros. Mientras estas modificaciones se materializan, Ganvam y la DGT ultiman un acuerdo de colaboración para promover que ya no sólo sea obligatorio comunicar al Registro de Vehículos la lectura del cuentakilómetros tras pasar la ITV, sino también cuando pase por el taller o se haga un cambio de titularidad.