“La falta de un plan nacional de achatarramiento eficaz en nuestro país es uno de los problemas persistentes en este último año. Prueba de ello es que el 53% de los vehículos de ocasión vendidos durante 2019 tiene más de diez años. Por ello, sin un plan serio de achatarramiento para que este tipo de coches más antiguos desaparezca de nuestras carreteras, seguirá siendo el mercado de VO el que absorba estos vehículos más contaminantes y poco seguros”.

El mercado de la automoción sigue retraído por la falta de definición de un plan nacional, por el desconcierto generado entre los usuarios a raíz de las distintas medidas adoptadas por los gobiernos regionales (Madrid, Cataluña o País Vasco, entre otros), y por la confusión producida por las diferentes afirmaciones públicas sobre ciertos combustibles. Todo ello provoca que los consumidores no compren coches o retrasen su compra. Según datos propios, el 41% de los entrevistados tiene previsto realizar la compra de un coche en los próximos doce meses -la necesidad de movilidad es un hecho-, pero la poca confianza genera retraso en la decisión. Es una cuestión de confianza en el sector”.

“Es cierto que el tráfico rodado es la principal fuente de emisión en las grandes ciudades y, por ello, se quiere reducir el uso del vehículo privado en entornos urbanos un 35% para el año 2030 y el tráfico interurbano un 1,5% cada año. En algunas ciudades ya se ha propuesto planes para llegar a estos objetivos, teniendo en cuenta, la clasificación de los vehículos en función de los niveles de contaminación que emiten: los usuarios deben tener en cuenta los cuatro distintivos ambientales creados por la DGT en función del impacto medioambiental de sus vehículos”.

“La clasificación del parque tiene como objetivo discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente; de hecho, las normativas sobre WLTP (Worldwide Harmonized Light-Duty Vehicles Test Procedure) y RDE (Real Driving Emissions) en el último año fueron las más estrictas que se han adoptado en el sector, por lo que los coches que salen hoy en día de las fábricas y que utilizan combustibles fósiles contaminan mucho menos que hace unos años”.

El futuro Gobierno debería ser más claro sobre cómo será la transición hacia la descarbonización, hacia ese modelo de emisión 0% contaminante en 2050

En este sentido, el futuro Gobierno debería ser más claro sobre cómo será la transición hacia la descarbonización, hacia ese modelo de emisión 0% contaminante en 2050. La industria está trabajando, electrificándose cada vez más, pero aún nos queda un largo recorrido para seguir utilizando vehículos diésel y gasolina menos contaminantes, atendiendo a las necesidades reales de movilidad y de los bolsillos de cada uno de los usuarios. Aunque no es el único sector que debe mejorar en sus emisiones contaminantes…”.

“Resulta muy difícil cambiar de un día para otro y menos llevando a cabo prohibiciones, por ello, hay que incentivar y no penalizar a los consumidores a través de decisiones comunes y coordinadas. Si centramos los esfuerzos en promover la compra de vehículos eléctricos únicamente, sólo favoreceremos a los que pueden adquirir este tipo de coches y se castiga a mucha gente que realmente no puede llegar económicamente a cambiar su coche por uno eléctrico. Los datos de venta real de eléctricos así lo muestran: representan el 1,5% del total de las ventas de VO”.

“Es necesario llevar a cabo un plan de achatarramiento a nivel nacional con el objetivo de 'incentivar' el cambio de vehículo y no penalizar la pertenencia de coches antiguos, porque si bien es cierto que la edad media del parque es de once años, en la mayoría de los casos es por necesidad. Se trata de estimular la compra de vehículos de ocasión jóvenes, de menos de cinco años, que contaminan menos y son más seguros. Además, la oferta de este tipo de coches es cada vez mayor porque proceden de renting y leasing cuyos contratos son más cortos y permiten incorporar al mercado automóviles de menos de tres años”.