“El sector de proveedores de automoción tiene un gran impacto en el PIB y en el empleo, y es uno de los sectores más avanzados en materia de sostenibilidad ambiental, social, de buen gobierno, lo que facilita el acceso a la financiación sostenible”. Esta es una de las conclusiones que se extraen del coloquio digital “Finanzas sostenibles y oportunidades para los proveedores de automoción”, organizado por Sernauto el pasado 1 de octubre.

En el encuentro online participaron como ponentes Tomás Conde, ESG senior advisor en la Asociación Española para la Relación con Inversores (Aeri) y senior advisor en LLYC, y Enrique Bofill, responsable de asesoramiento en Sostenibilidad para clientes de banca corporativa y de inversión en BBVA.

En la introducción a la jornada, el presidente de la Comisión de Negocio Responsable de Sernauto, Miguel López-Quesada, explicó el desarrollo por parte de esta Comisión de acciones, instrumentos y herramientas para ayudar a las empresas del sector en el proceso de transformación y transición hacia una economía más sostenible. En Sernauto “queremos compartir ese conocimiento y este es precisamente uno de los objetivos de este coloquio digital: profundizar en el concepto de las finanzas sostenibles y la oportunidad que puede suponer para que nuestro sector siga la senda que ha marcado la Unión Europea con el Pacto Verde”, afirmó López-Quesada.

Durante su ponencia, Tomás Conde habló del concepto de la financiación sostenible y la oportunidad que supone a la hora de financiar determinados proyectos o actividades sostenibles (no solo verdes) necesarios para el negocio. Según la definición del Fondo Monetario Internacional (FMI), las finanzas sostenibles son la incorporación de los principios ambientales, sociales y de gobierno (ESG, en sus siglas en inglés) en las decisiones comerciales, el desarrollo económico y las estrategias de inversión (IMF, octubre 2019).

Actualmente, los principios ESG han pasado a ser variables de negocio y gestión de impactos, y deben colocarse en el centro de la estrategia de las empresas. Conde explicó que las finanzas sostenibles permiten el acceso a una nueva fuente de financiación y a nuevos clientes y mercados; la diversificación de la base financiera con la consiguiente diversificación del riesgo; el refuerzo del cumplimiento de objetivos ESG; y la implicación de una mayor visibilidad y, por tanto, una mayor elegibilidad para cada stakeholder. En definitiva, concluyó, “las finanzas sostenibles son una herramienta de competitividad”.

Analizando el sector de proveedores de automoción, existen claros ejemplos de empresas que están ya accediendo a este tipo de financiación. “Es un sector muy atractivo para financiadores/inversores por sus cifras de impacto económico, social y ambiental”, concluyó Tomás Conde.

En el coloquio, los expertos explicaron la diferencia entre los diferentes instrumentos existentes (bono verde, bono social, bono o préstamo sostenible, bono en transición, préstamo ligado a la sostenibilidad,...). Lo más importante, según Enrique Bofill, es saber para qué quieres la financiación: para proyectos concretos (verdes, sociales, sostenibles,...) o en general para la empresa”. El experto de BBVA explicó los factores más determinantes para atraer inversores ESG:

  • Estrategia definida de los riesgos y oportunidades con KPIs y una gobernanza muy clara.
  • Transparencia de ese plan: un buen informe de sostenibilidad y una buena comunicación.
  • Rating ESG: tener una evaluación realizada por un tercero independiente que ayude a posicionarse lo mejor posible, posibilidad de ser parte de índices ESG.
  • Uso de financiación sostenible: el potencial inversor ve positivamente si ya se está utilizando.

Para concluir, Tomás Conde y Enrique Bofill destacaron que la financiación verde está experimentando un crecimiento a doble dígito. “Hay un creciente apetito de inversores ESG”, afirmó Conde, mientras que Bofill apeló a la coherencia: “la financiación sostenible es una manera de ser coherente con una estrategia establecida a corto, medio y largo plazo”.