El parque automovilístico español contará con más de nueve millones de turismos conectados en 2025, lo que supondrá alrededor del 35% del total. De ellos, las tres cuartas partes vendrán con conectividad de serie, mientras que el resto tendrá conectividad de terceros, según datos de Ganvam, que calcula que en menos de una década el 100% de los vehículos con menos de cinco años de antigüedad tendrá conexión a Internet.

La patronal de la distribución daba a conocer estos datos en el transcurso de la jornada “Ganvam Conecta”, celebrada de manera virtual el pasado 10 de diciembre, y cuya apertura corrió a cargo de Ángeles Marín, directora de la Oficina de Estrategia de Movilidad del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma).

Además, el encuentro reunió al director general de DGT, Pere Navarro; al director de Estrategia y Desarrollo de Red de Telefónica España, Javier Gutierrez; y al responsable de relaciones externas Smart Mobility de Iberdrola, Carlos Bergera, con el fin de abordar los desafíos a los que se enfrenta la movilidad conectada de cara la estrategia que el MITMA diseña para 2030.

En concreto, la movilidad se enfrenta, por un lado, a retos puramente tecnológicos, que vendrán marcados por el desarrollo de la tecnología 5G, un camino en el que España se sitúa como uno de los países europeos más avanzados tras Alemania, Italia y Países Bajos. Pero, mientras este despliegue llega, “el habilitador a corto plazo para impulsar la movilidad conectada con las redes existentes es el smartphone, que lo llevan conductores, peatones y ciclistas”, apuntaban desde Telefónica.

Según la compañía, “las capacidades de conectividad de las redes actuales nos permiten, en paralelo al desarrollo de las redes de última generación, ir construyendo las bases para que los usos actuales alcancen su máximo exponente en los próximos años. Hay gran cantidad de datos a los que ya podemos sacar partido sin esperar al pleno desarrollo del 5G”.

Por otro lado, la movilidad conectada se enfrenta a retos regulatorios que no supongan un freno a la innovación. Los ponentes apuntaron a la necesidad de un marco normativo que regule el acceso a los datos que generan esos vehículos conectados y cuya información supondrá la base para el desarrollo de los servicios de movilidad. Una movilidad que será intermodal y orientada al ciudadano pero, además, según Iberdrola, irá impulsada con energía limpia para contribuir a los objetivos de descarbonización.

En este sentido, volcar a la DGT de manera anónima los datos obtenidos mediante sistemas de geolocalización hará posible hacer una reordenación del tráfico en las vías, tanto urbanas como interurbanas, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y reducir la siniestralidad. Para el director general de DGT, Pere Navarro, “el anonimato es la base para generar la confianza y animar a que todos los usuarios formen parte de la movilidad conectada”.

Durante la jornada, también se resaltó la importancia de la colaboración entre los distintos actores para acelerar la creación del ecosistema de movilidad conectada. En este sentido, los ponentes remarcaron la importancia de la transversalidad y las alianzas entre el sector público y privado.