“Los miembros de la ACEA se han comprometido en reducir aún más las emisiones de CO2 de sus vehículos, pero estos objetivos serán muy exigentes en la industria europea del automóvil”, ha declarado Erik Jonnaert, secretario general de la asociación. “De hecho, van a requerir una respuesta del mercado mucho más fuerte de los vehículos eléctricos y otros de propulsión alternativa, que actualmente está demostrando ser posible”.

“Por supuesto, todas nuestras empresas miembro seguirán invirtiendo en sus carteras de turismos y furgonetas de propulsión alternativa, pero todavía hay varios obstáculos que ponen freno a la amplia aceptación de los consumidores, tales como la asequibilidad y la falta de una red suficientemente densa de infraestructura de recarga”, añade Jonnaert

ACEA hace un llamamiento a los 28 Estados miembro y la Comisión Europea para garantizar todas las condiciones para alcanzar estos niveles de reducción de CO2 tan “agresivos”, en concreto, las tan necesarias inversiones en infraestructura.

En opinión de la patronal europea, “estos extremadamente ambiciosos objetivos de CO2 tendrán un impacto sísmico en puestos de trabajo en toda la cadena de valor de la industria, que emplea a unos 13,3 millones de europeos. Con el fin de mitigar el impacto negativo de estos cambios estructurales, las autoridades tienen que actuar con rapidez mediante la presentación de planes concretos para gestionar esta transición del empleo de una manera adecuada, socialmente aceptable”.