La IV Jornada de Tecnología y Seguridad Vial, celebrada en Madrid, dejó ideas y propuestas encaminadas a mejorar la seguridad vial y la movilidad. Bajo el lema “La movilidad del futuro es ahora”, los ponentes aportaron su visión sobre los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad para conseguir una movilidad segura y eficiente.

  1. Obligatoriedad de los sistemas ADAS. Los directores del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (Álvaro Gómez), Servicio Catalán de Tráfico (Juli Gendrau) y Trafikoa (Sonia Díaz De Corcuera), coincidieron al señalar que sistemas ADAS de ayuda a la conducción como el control inteligente de velocidad, la frenada autónoma de emergencia y la alerta de cambio involuntario de carril, deberían ser obligatorios en todos los coches nuevos. “Si se aprueba el paquete de sistemas ADAS propuesto en la UE, se podrían salvar 25000 vidas en los próximos 15 años”, aseguró Álvaro Gómez.
  2. Todas las clases de vehículos deberían ser iguales en seguridad. Los grandes avances tecnológicos en seguridad vial tendrían que llegar a todos los vehículos por igual. Para Juli Gendrau, “todos los vehículos deberían llegar los mismos sistemas: autobuses, camiones, furgonetas,…”. Respecto a este punto, Álvaro Gómez dijo que “la tecnología no está repartida equitativamente en todos tipos de vehículos: turismo, camión, autobús, moto,… La furgoneta es ahora la hermana pobre en materia tecnología”.
  3. Los conductores necesitan formación en nuevas tecnologías. La mayoría de los conductores desconocen el funcionamiento de los sistemas de seguridad que llevan sus vehículos y cómo sacarles el mayor partido. “El conductor medio no está preocupado por este tipo de cuestiones. Los sistemas ADAS no le suenan a la gente, no tenemos conductores que estén al día de todas esas tecnologías. Hace falta más formación y adaptación de la gente a la transformación de la movilidad que estamos viviendo. Los caminos entre las tecnologías y las personas todavía son divergentes y deberían ir más de la mano. Igual llegamos a tener el coche autónomo, y ciudadanos que no se atrevan a subirse a él. A veces, los desarrollos de los ingenieros se olvidan de la persona”, comentó Sonia Díaz De Corcuera. Para Gendrau, “los nuevos sistemas tecnológicos de ayudas a la conducción tienen que estar en las autoescuelas. En Cataluña la mayoría de los accidentes mortales son de una generación (40-50) que no ha tenido formación en educación vial en las escuelas”.
  4. Velocidad de innovación vs velocidad de regulación. Los avances técnicos se desarrollan a gran velocidad y a las administraciones públicas les cuesta seguir su ritmo para establecer nueva regulaciones. Sonia Díaz De Corcuera defendió que “tengo la sensación de que la tecnología discurre a una velocidad vertiginosa, y necesitamos pararnos y reflexionar para poder acercarnos a las buenas decisiones”.
  5. La ‘Visión Zero’, ¿una utopía? Desde dos puntos de vista casi contrapuestos, el filósofo Javier Echevarría y Robert Nowak (responsable de Asuntos Económicos de la División de Transporte de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas) defendieron el mismo argumento: es prácticamente imposible conseguir la ‘Vision Zero’, un objetivo de la UE para el año 2050. Para Nowak, “desde la economía vemos los costes; desde una perspectiva humana, las probabilidades; y tenemos que aceptar que es difícil llegar a cero. Lo importante es tener un plan y ver que las cifras se van reduciendo”. Javier Echevarría asegura que “la visión cero no es un objetivo, si lo fuera sería irracional. Es un slogan, funciona como tal y lo que es racional son los datos que se han proyectado: menguar el número de muertos”. Álvaro Gómez sí lo ve como un objetivo realizable. "Estoy convencido de que tarde o temprano llegaremos a un mundo sin muertos en las carreteras. No sé exactamente cuándo, si en 2050, pero llegaremos a ello. Si la conducción completamente autónoma es la forma de legar a ello, bienvenida sea, mientras no produzca otros efectos colaterales negativos."
  6. Las personas no se pueden subordinar a las tecnologías. A pesar de que podría ser el camino para eliminar la mortalidad en carretera, la conducción autónoma sigue despertando muchos recelos. Para Javier Echevarría, “el desafío es hibridar las personas a las tecnologías, no subordinarlas. Formar a las personas y ciudadanos para el uso eficiente de las tecnologías; pero también humanizar a los robots o a los vehículos inteligentes: tienen que estar diseñados para personas”. Y propuso que “siga la gestión pública de las carreteras y calles con vehículos automatizados, o incluso autorregulados, con sus propias reglas de funcionamiento; pero siempre con un conductor, porque si no, puede suceder lo mismo que ha pasado con los Boeing”.
  7. ¿Interesa lo suficiente la seguridad vial? La seguridad vial no suele estar en primera línea en el debate social. Para poder seguir reduciendo la siniestralidad, “hay que conseguir que la seguridad vial sea una prioridad política, que haya debate social, implementar medidas que sabemos que funcionan y continuar investigando en nuevas tecnologías”, según Álvaro Gómez. Desde la mesa de medios de comunicación, Chema Puente (RNE) reconoció que “suspendemos la inmensa mayoría de los medios porque hay poca evangelización de cómo funcionan los sistemas de seguridad”. Para José Manuel Pan (La Voz de Galicia), “la labor que tenemos que hacer es convencer a la sociedad. El primer papel de los medios es informar, tenemos un compromiso social: 1.800 muertos al año”.