Turquía es actualmente la 17ª economía más importante del planeta, gracias en gran parte al desarrollo de su sector automoción. Asimismo, entre sus ventajas se encuentra su estratégica localización entre Asia y Europa, pues es la puerta de acceso no solo a un mercado interior conformado por más de 78 millones de población, sino también a los mercados de las repúblicas ex soviéticas ubicadas en el centro de Asia, el norte de Irán, Afganistán y el subcontinente indio.

Por otro lado, según el índice de competitividad industrial global de Deloitte, durante los próximos tres años el país otomano escalará hasta el puesto 16º en términos de competitividad y será el 2º centro de producción más competitivo de la región EMEA, Asia Central y el Cáucaso.

El sector de automoción cuenta con grandes constructores, entre los que destacan Tofas (Fiat), Oyak Renault, Hyundai, Ford Otosan y Toyota, quienes representan conjuntamente una cuota del 80% de la producción local.

De los modelos que se fabrican, Hyundai i10, i20 o H1; Fiat Dobló y Tipo; Ford Transit; Renault Clio, Fluence y Megane; Toyota Corolla y Verso o Honda Civic 4 puertas. De hecho, la inversión de los fabricantes de vehículos ha llegado a alcanzar, en el periodo comprendido entre 2000 y 2014, más de 12.000 millones de dólares (poco más de 10.500 millones de euros).

Resaltar que a lo largo de la última década, la producción de vehículos ha experimentado un fuerte crecimiento, pasando de las 879.000 unidades en 2005 a superar los 1,3 millones de unidades en 2015, lo que les ha catapultado a la 15ª posición a nivel mundial, y a la 6ª en Europa, donde además ocupan la 2ª posición en el segmento de vehículos industriales, sólo por detrás de España.

En 2015, la tasa de crecimiento de producción de vehículos fue del 14% respecto a la edición anterior, destacando los incrementos experimentados por la producción de los segmentos de vehículos ligeros y de autobuses y autocares, con tasas respectivas del 23% y el 26%.

Como principal industria del país, este sector tiene gran similitud con el español, ya que presenta un fuerte carácter exportador, en el que más del 70% de su producción tiene como destino mercados exteriores, siendo su principal socio comercial la Unión Europea. El pasado año, no en vano, la cifra superó las 910.000 unidades, con una tasa promedio de crecimiento del 4% para el último quinquenio.

Por otro lado, la industria de fabricantes de componentes para automoción es considerada como uno de los sectores más interesantes y con mayores oportunidades para este mercado. Datos oficiales de la Unión de Exportadores Turcos de Automoción (OIB) indican que está integrada aproximadamente por unas 4.000 empresas, generando alrededor de 200.000 puestos de trabajo.

Las principales multinacionales de fabricantes de componentes están establecidas en este mercado, la mayoría a través de joint ventures, con ejemplos como Autoliv, Bosch, Beycelik Gestamp, Diniz Johnson Controls, Ficosa, Hayes Lemmerz, Otrotim Grupo Antolin, Valeo, etc.

Ya entre los fabricantes de componentes nacionales se encuentran B- Plas Bursa, CMS Jant, Coskunoz, Ermetal, Hema Endustri, Petlas o Teknorot.

En referencia a los intercambios comerciales con España, en 2015, si tomamos la UE como un bloque, este país ha representado nuestro quinto destino de exportaciones, por detrás de Estados Unidos, Marruecos y Argentina.

Las ventas a este mercado han experimentado un buen comportamiento en la última década, creciendo desde los 33 millones de euros en 2005 a superar los 357 millones de euros en 2015.

No obstante, respecto a las importaciones procedentes de Turquía, la evolución ha sido más dispar ya que, salvo durante el periodo 2007-2011, en el que el saldo comercial fue positivo para España, el resto de años se han registrado cifras negativas para nuestro intercambio.