Desde el 20 de octubre, los ciudadanos pueden acceder a las ayudas del Plan Renove que lanzó el Gobierno para reactivar el sector de la automoción tras sufrir las consecuencias del Covid-19. Frente a este escenario, una de las preguntas más habituales es qué vehículo es el que más interesa atendiendo al tipo de motorización y al impacto medioambiental de sus emisiones: diésel, gasolina, gas, híbridos, eléctricos, etc.

En el marco del Día Mundial Contra el Cambio Climático, que se celebra el 24 de octubre, TÜV SÜD ha analizado el impacto ambiental asociado a cada tipo de motorización para que los conductores tengan toda la información antes de tomar cualquier decisión.

  • Si se hacen pocos kilómetros, TÜV SÜD recomienda que lo mejor es que el motor sea gasolina o gas, pero si el futuro comprador tiene más presupuesto y está concienciados con el medio ambiente, entonces la electricidad es la alternativa.
  • Si habitualmente se recorre el casco urbano, los híbridos son una opción interesante, pero hay que tener en cuenta que, cuando salen a carretera, su peso y configuración hacen que sus emisiones alcancen los niveles de los motores más contaminantes.
  • En el caso de tener que realizar muchos kilómetros, el motor diésel actual registra un nivel de emisiones muy bajo, mientras que los eléctricos se ven condicionados por las redes de carga.

Partiendo de la base de que todos los vehículos tienen un impacto medioambiental importante y su huella de carbono es elevada a lo largo de su vida, Iñaki Alonso, responsable del Área de Posventa en Mobility Industry de TÜV SÜD, explica que “cuando hablamos de que un vehículo contamina más que otro, nos referimos a las emisiones homologadas en uso, como el dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero que estrictamente hablando no es venenoso, mientras que otros, como los óxidos de nitrógeno (NOx), propios del diésel, sí constituyen gases venenosos. De esta forma, mientras el motor de gasolina es el principal generador de CO2, los diésel son el principal emisor de óxidos de nitrógeno (NOx) y hollín”.

Según los últimos datos de ANFAC, las matriculaciones de vehículos electrificados, híbridos y de gas subieron en septiembre un 44,7%, con respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las relativas al mercado de gasolina cayeron un 31% y el diésel, un 3%. Al realizar el proceso de combustión cada combustible tiene un impacto definido y diferente, y “aunque solemos afirmar que los vehículos que utilizan gas emiten menos contaminantes que la gasolina o el diésel, estos también emiten residuos de combustión”, aclara Iñaki Alonso.

Uno de los tipos de motorización más sensibles con sus emisiones contaminantes son los motores que utilizan gas, como el GLP o GNC. “No solo reducen las emisiones de monóxido de carbono y dióxido de carbono llegando casi a desaparecer los óxidos de nitrógeno y las partículas de hollín en suspensión, sino que además suelen ser mucho más silenciosos que los propulsados por gasolina o diésel”, explica el experto.

Por su parte, las motorizaciones híbridas, “que no se deben confundir con los BI-fuel donde un solo motor puede utilizar dos combustibles diferentes”, son la suma de los motores de combustión interna diésel -actualmente en desuso- o gasolina o gas -principalmente GLP-, con uno eléctrico. Según Iñaki Alonso, “tienen una tasa de emisiones por kilómetro recorrido, 'a priori', menor que sus homólogos no híbridos, sobre todo en utilización urbana, que es donde mejor se desenvuelven, ya que en carretera su mayor peso hace que las emisiones se igualen o superen”.

Por su parte, las motorizaciones eléctricas, con sus cero emisiones, son los vehículos que menos contaminan, con una utilización suave y eficiente. “Aunque también hay que tener en cuenta la forma en la que se genera la electricidad que va a cargar nuestra batería. Si esta proviene de una central térmica de ciclo combinado, puede tener una huella de carbono superior a cualquier vehículo de combustión interna moderno”, recuerda el responsable del Área de Posventa en Mobility Industry de TÜV SÜD.

En relación con las motorizaciones basadas en las celdas de combustible de hidrógeno, el experto aclara que “actualmente no es la solución más eficiente, aunque por su escape solo sale agua y, por tanto, conlleva cero emisiones. En cualquier caso, son vehículos caros que no dejan de ser apuestas con escasas infraestructuras para permitir su desarrollo a corto plazo y de las que habrá que seguir su desarrollo”.