Hace unos días, durante el XXI Forum de la Automoción Española organizado por ASEPA, Luis Ángel Leal, responsable de Investigación de Producto del Grupo Antolín, habló sobre cómo el coche compartido supondrá un cambio en los componentes de los vehículos. Hoy un coche, como media, está aparcado y sin utilizar el 90% de su vida útil. Un coche compartido, por su propia esencia, tendrá un uso mucho más intensivo lo que comporta un mayor desgaste de componentes que, por ello, deberán ser rediseñados en función de ese hecho.

La innovación en la automoción en EspañaLuis Ángel Leal hablaba de materiales más resistentes y autolimpiables refiriéndose al interior de los vehículos. De un modo más amplio, en declaraciones recogidas en el diario "Expansión", Johann Jungwirth, responsable en el Grupo Volkswagen del Digitalization Strategy Department, decía que “la durabilidad y la longevidad serán esenciales para los vehículos autónomos” y lo explicaba señalando que los vehículos autónomos pertenecerán a flotas en uso casi constante.

En el Forum, Ricardo Olalla, responsable de Mobility Solutions en Bosch, se mostraba conforme con Luis Ángel Leal en que el vehículo autónomo, en los niveles 4 y 5, tardará en llegar como realidad a nuestras carreteras, aunque sí será una realidad en entornos de circulación controlada. Olalla, tomando un café conmigo, me dijo que el coste de este tipo de vehículos sería muy alto tanto por sus costes de desarrollo como, una vez atemperados por la fabricación en serie, por la cantidad de sistemas redundantes que exige la conducción autónoma.

El_coche_del_millon_de_millasTenemos vehículos de alto coste fabricados para responder a necesidades concretas (se moverán en “entornos de "circulación controlada”: centro de ciudades con acceso restringido, circulación interna en aeropuertos, vías especialmente adaptadas para su uso por ese tipo de flotas), pero con un uso muy intensivo y, por tanto, sometidos a un gran desgaste.

Esta ecuación nos enfrenta a vehículos que, para ser rentables, exigen larga vida tanto del vehículo como de sus componentes; mantenimiento reducido; mantenimiento preventivo que asegure su disponibilidad; fácil sustitución de piezas desgastadas por piezas nuevas; y, claro está, actualización continua y en remoto del software del vehículo.

En definitiva, todo empuja a un concepto del que cada vez se habla con más frecuencia: “el coche del millón de millas” y de una posventa que acompañe sólidamente ese concepto.

Un discutido visionario (nadie puede negar ninguna de esas facetas) como es Elon Musk dijo en la presentación mundial del Model 3 de Tesla que “los motores de la próxima generación estarán diseñados para hacer un millón de millas entre servicios". Esto se refiere al motor eléctrico, las baterías y la transmisión. Los consumibles, neumáticos, pastillas de freno aún requerirían su reemplazo o mantenimiento. De muestra vale un botón.

Una vez más repito, como ya he dicho en este blog: "Tampoco hay que ser apocalíptico. Seguirá habiendo coches y posventa".