No hay cantera para este tipo trabajo porque es muy manual. Y un buen chapista sólo lo es cuando ha acumulado cierta experiencia, muchos años de trabajo”, asegura José Luis Gata, responsable del mercado posventa de Solera, en un artículo de El Correo. Por su parte, Jon Lekue, gerente de Autonervión y presidente de la Asociación de Concesionarios de Vizcaya, indica que no ha tenido problema a la hora de contratar a este tipo de profesionales, aunque admite que colegas de otras comunidades autónomas sí los han padecido. “El problema es que todo el mundo quiere ser el mecánico de Fernando Alonso. La carrocería, es más artesanal. Y al que le gusta, le gusta mucho".

Jon Lekue echa en falta perfiles de marketing y 'community manager', habituados a trabajar en Internet y redes sociales. “Antes la gente acudía una media de seis veces al concesionario antes de comprar el coche. Y ahora, como mucho dos o tres”. Pero también se requieren comerciales, vendedores de toda la vida, “que demuestren compromiso y proactividad. Parece algo tópico, pero comprobamos que hay mucha rotación en ese tipo de empleados”, añade Lekue.

Por otro lado, el modelo de FP Dual permite a estudiantes del grado de automoción combinar sus estudios con prácticas en concesionarios y talleres de reparación. Cristina García, gerente de Sertisa (concesionario oficial de la marca Citroën), afirma no tener dificultades para incorporar a jóvenes en prácticas. “Pero nos cuesta un montón encontrar a profesionales con experiencia. Necesitamos a gente resolutiva, que ya nos vaya produciendo”.

Los profesionales del sector no creen que la menor popularidad de la rama de carrocería, en contra de lo que sucede con la de mecánica, se deba a una cuestión de salarios. Ambos están incluidos en el convenio sectorial de la siderometalurgia. Y aunque un oficial joven de primera puede partir con un salario de 16.500 euros anuales, muchos concesionarios y talleres ofrecen sueldos por encima de convenio. Según El Correo, un chapista o pintor con cierta antigüedad puede alcanzar un salario de 30.000 euros anuales.

“Debido a la evolución de los coches, muchos talleres pequeños están cerrando”, destaca Cristina García. “La mecánica ha pasado a un segundo plano. La máquina es la protagonista. Y los talleres tienen un parque de clientes bastante viejo. De ahí tendrían que salir profesionales experimentados en carrocería, pero...”.