Una conclusión prácticamente unánime durante la Semana del Seguro, es que los talleres más digitalizados son siempre los más eficientes y rentables. La digitalización tiene como condición 'sine qua non' la industrialización o normalización de la gestión empresarial y de los procesos de trabajo que se desempeñan. Es en este último aspecto donde el Programa de Productividad, creado por la consultora Net21 y desarrollado en España por Autobrillante con EMM, se plantea como fuente de alternativas eficientes, productivas y rentables, no sólo para los talleres sino también para las compañías de seguros.

La pasada edición de la Semana del Seguro dejó claro también que tanto aseguradoras como talleres tendrán que adaptarse a los nuevos tiempos. Las primeras deberán asumir la tendencia hacia la oficina digital, la omnicanalidad, la personalización de productos y servicios, además de mejorar sus modelos predictivos. Por su parte, los talleres harán frente a la reducción de la siniestralidad que traerá el máximo despliegue de ADAS y vehículos autónomos, adecuándose a las demandas de vehículos más tecnológicos o de la reparación remota y, sin duda, ajustando los costes de reparación.

En esta línea, la normalización de los procesos de trabajo que propone el Programa de Productividad de Autobrillante aporta importantes ventajas competitivas a los talleres, y va más allá de los baremos tradicionales. Estos últimos "miden los materiales y tiempos que un pintor necesita para realizar una reparación, mientras que nosotros buscamos la combinación perfecta de productos y tiempos, valorados ambos en euros, y añadiendo además la organización de la producción", señala Juan Goya, director de EMM South Europe y CEO de net21 Consulting. Esta fórmula crea un nuevo sistema productivo que permite al taller ganar tiempo a los márgenes establecidos por los baremos.

Otra ventaja del Programa de Productividad de Autobrillante es que elimina la gestión de stocks del taller, trasladándola al distribuidor de los anexos. Este último no factura por los productos individuales consumidos, sino por cada reparación y siempre después de realizada. Esto se traduce en una significativa reducción de la carga administrativa del taller, así como de las exigencias de financiación de anexos y consumibles.

"Mientras otros hablan, por ejemplo, de la calidad del papel de lija o del rendimiento de una herramienta, es decir, del producto en sí, nosotros ponemos el foco en el proceso de reparación completo y en la manera de mejorar la productividad del taller", afirma Santiago del Castillo, presidente de Autobrillante. Así, en una primera fase de la implantación del Programa de Productividad con EMM, se implementan los nuevos procesos para alcanzar los tiempos prefijados, mediante la selección de las herramientas y la definición de su sistema de aplicación. Para lograrlo, se proporciona la formación adecuada en su uso al equipo técnico del taller, estableciendo los consumos de tiempo y materiales para cada proceso.

"Una de las recomendaciones que hacemos es que cada pintor trabaje en varias reparaciones simultáneamente", señala Juan Goya. Esto es posible gracias a la segmentación de los procesos con la masilla, el aparejo y la pintura, que no sólo asegura la calidad del resultado final, sino también la normalización de los costes. Esto no ocurre cuando cada pintor aplica 'su sistema' propio de trabajo, ya que entonces la empresa pierde totalmente su prerrogativa de establecer sus costes.

Una vez generado e implementado el manual de procesos, se inicia la segunda fase de implantación del Programa de Productividad, que implica la reorganización de la producción para maximizar el uso de los recursos físicos y humanos del taller hasta alcanzar la máxima productividad. Al conocer la relación entre el tiempo invertido y los productos consumidos en una reparación, es posible verificar si el coste de cada intervención está dentro del estándar de productividad fijado por el taller.

El método de control es muy sencillo, ya que el consumo de una mayor cantidad de productos a la prescrita, supone necesariamente un incremento en el tiempo empleado en la reparación. Si bien el coste de consumibles no es significativo en el total de una reparación, sí lo es y mucho el de la mano de obra, y su incremento implica un reducción drástica de la competitividad y la rentabilidad del taller.