La elección de color es uno de los aspectos fundamentales a la hora de adquirir un vehículo; de hecho, es el principal factor emocional en la decisión final de compra. “Es más, es tan importante que los fabricantes de coches lo saben”, destacan desde GT Motive en un artículo. El color de un coche dice mucho sobre el comprador, ya que, en cierta manera, define su personalidad y los publicistas son conscientes de que así lo sienten los clientes.

Sin embargo, el color del automóvil puede tener otras implicaciones. Por eso, es importante conocer algunas de ellas a la hora de aconsejar a un cliente que acuda al taller y desee repintar un coche con un color distinto al original.

- El color y la eficiencia energética. No hace falta decir que los coches oscuros se calientan más. Así, cuanto más oscuro sea el tono de la pintura, más energía del sol retiene y, por tanto, más se calienta su interior, algo que puede implicar un mayor uso del sistema de climatización en los meses de más calor. En cambio, el color blanco, y en general, los colores claros reflejan la luz del sol y se calientan menos. De hecho, se pueden dar diferencias de hasta 20º C entre unos colores y otros, un detalle muy a tener en cuenta para quienes vivan en zonas especialmente calurosas.

- El color y la seguridad vial. Existen numerosos estudios que señalan la importancia del color como un factor más que influye en la seguridad vial, ya que unos colores son más visibles que otros en carretera. Por este motivo se suele identificar a los colores claros como los más seguros. Así, si el cliente del taller es de los que prefiere circular lo más seguro posible, debería decantarse por colores que incrementen la visibilidad de su coche.

En esa categoría estarían el blanco, los grises claros, los tonos plateados,... Sin embargo, también se debe tener en cuenta el área geográfica por el que suele circular dicho vehículo. De este modo, este tipo de colores, especialmente el blanco, no serían la mejor elección si se circula habitualmente por zonas nevadas. Lo mismo ocurriría con una carrocería caqui o verde en un área de mucha vegetación.

- El color y la depreciación en el mercado. Cada vez más, los fabricantes de vehículos ofrecen mayores posibilidades de color para la elección del comprador de coches. Además, las combinaciones de dos colores (o más) y jugar con contrastes entre diferentes partes del coche (por ejemplo, el techo) está muy de moda. También tenemos a nuestro alcance gamas más amplias de colores, con posibilidad de escoger colores vivos, llamativos, raros, exclusivos,...

A la hora de elegir, el conductor se deja llevar por sus gustos. Sin embargo, ¿tenemos en cuenta que el color del coche puede influir en sus posibilidades de reventa? Efectivamente, influye, y mucho. Por este motivo, es importante saber aconsejar al cliente para que no se decante por un color “extraño” si lo que quiere es pintar el coche para revenderlo. Cuanto más personalizado sea el color elegido, menos posibilidades habrá de encontrar un comprador que coincida exactamente con el gusto del cliente.

- El color y el precio del seguro. Dejando a un lado el mito de que determinados colores de coche pagan primas de seguro más altas, sí es cierto que la póliza se puede ver encarecida en la medida en que la pintura del coche sea más cara. No es lo mismo una pintura sólida que una metalizada, perlada o texturada. Ni un color “de serie” que un color especial con mayor sobrecoste. Por ello, determinados colores probablemente sí harán encarecer el precio del seguro.

- El color y la limpieza. Hay colores que pueden ocultar los “descuidos” a la hora de mantener limpia la carrocería de un vehículo. No es ningún secreto que en algunos colores una simple huella de un dedo se ve a distancia, mientras que otros tonos de pintura pueden estar semanas sin pasar por el lavadero con apenas señales o marcas. Aquí los colores claros vuelven a ganar la batalla: los tonos blancos y grises son los más adecuados para automovilistas perezosos a la hora de llevar a cabo la limpieza exterior de su coche.