Así veo, después de restregarme varias veces los ojos, una nueva moda para fidelizar clientes y conseguirlos en carrocería: simplemente extender un cheque nominativo al asegurado por el valor del 10 % de la peritación de la reparación. Y, por si faltaba poco, si paga el cliente el precio es poco más de 29 euros/hora. Todo esto con servicio de recogida de coche,… De momento únicamente en la Comunidad de Madrid.

Después de esta lectura, la primera conclusión que tiene un profano de la automoción es que el margen de un taller debe ser impresionante, pues da para que nos devuelvan en efectivo el 10 %, además de acuerdo con la aseguradora (que, cómo no, también ha negociado su precio-hora, sus descuentos, el lavado, la recogida, el coche,…).

En definitiva, se trata de un “chollo” de industria. Otra lectura es que son unos locos que van al suicidio o que hinchan descaradamente los daños, para poder “complacer” a todo el mundo con semejantes descuentos. Al final, sólo siembra dudas sobre el mundo del taller.

Estimo personalmente que la competitividad es buena, porque protege al consumidor y hace que todos mejoremos. Pero tácticas que entran en “estirar la cuerda de la rentabilidad” hasta su ruptura, o bien otras que requieren, como mínimo, un seguimiento de sus realizadores no son válidas, ya que a medio plazo se convertirán en un encarecimiento para el consumidor. Lo único que provocará es que talleres honestos, serios y profesionales no puedan competir contra artes de dudosas prácticas y se vean avocados al cierre, disminuyendo el número de competidores y no dejando en el mercado ni los mejores ni los más fuertes.

Hagamos que nos respeten, facturemos lo justo y persigamos a los que no cumplan con las leyes y ordenanzas.