La primera carrera del año de la Indycar, celebrada el pasado 6 de junio en Texas (Estados Unidos), ha servido de marco para la presentación de Aeroscreen, un parabrisas fabricado por PPG con policarbonato laminado balístico. Montado en un monoplaza del más alto nivel, ha sido la primera ocasión en que el Aeroscreen se probaba en una carrera real.

Carglass aplaude esta iniciativa y espera que se haga extensible a todas las categorías de monoplazas de competición del mundo. El Aeroscreen cumple con dos de las cuatro funciones fundamentales que un parabrisas y su marco de seguridad desempeñan en un coche de calle: impide la entrada al habitáculo de objetos que pueden dañar a los ocupantes y protege en caso de vuelco. En los automóviles de serie, el parabrisas también sirve de apoyo para el despliegue del airbag del acompañante y aloja las cámaras de los sistemas de seguridad ADAS.

Diseñado por Red Bull Advanced Technologies, el Aeroscreen está compuesto por un parabrisas laminado y un marco de titanio. El parabrisas está fabricado por PPG, especialista en el diseño de las ventanas de las naves espaciales. No es de cristal, sino policarbonato laminado balístico, material que no se emplea en los coches de serie porque es menos transparente que el cristal y se deteriora fácilmente.

La pantalla del Aeroscreen dispone de un elemento calefactor para evitar el empañamiento y de una lámina interior antirreflectante para evitar los deslumbramientos. En carrera se instalan sobre él ocho láminas despegables que se van retirando en las paradas en boxes a medida que se van ensuciando. Con solo 7,8 kilos de peso, es capaz de repeler el impacto de un objeto de un 1 kilo de peso a 350 km/h.

El otro elemento es un marco de titanio fabricado por Pankl, formado por cinco piezas impresas en 3D que se sueldan y luego mecanizan. Todas las soldaduras se inspeccionan con rayos X y el ensamblaje final se mide en una máquina de medición de coordenadas 3D. Solo pesa 12,6 kilos y es capaz de soportar 15.400 kilos de carga.

La Fórmula 1 ha optado por otro sistema, el Halo, que también ha demostrado su seguridad en varios accidentes. La gran diferencia es que el Halo es efectivo al 100% para soportar los impactos de otros coches o de piezas de gran tamaño y caso de vuelco, pero no protege de pequeñas piezas que pueden perforar el caso de un piloto. Una vez probada su validez y eficacia en la Indycar, Carglass indica que es muy probable que la FIA tome nota y estudie una solución similar para todas las categorías de monoplazas del mundo, con la F1, F2 y F3 como punta de lanza.