Las ventas de turismos se han reducido un 30,8% en agosto y acumulan una bajada del 9,2% en lo que va de año. “A pesar de lo espectacular de las matriculaciones del mes pasado, es un dato poco significativo al estar distorsionado por un efecto estadístico provocado por la entrada del WLTP hace ahora un año”, explican desde Ancove. La compra de coches (automatriculaciones) por parte de las redes de algunas marcas en agosto de 2018 disparó las matriculaciones a 107.692 turismos, con un incremento del 48,7% respecto a agosto de 2017. Eso explica, según la asociación, “la fuerte caída de este año, pues era impensable que este agosto se llegase a las ventas del mismo mes de 2018”. El mes pasado se matricularon 74.490 turismos.

A pesar de esta salvedad, hay que tener en cuenta que la entrada en vigor, el 1 de septiembre, de la segunda parte de la nueva homologación de medición del Nox (óxidos de nitrógeno) denominada RDE (Real Driving Emissions), ha generado también la necesidad por parte de algunas marcas de matricular coches que se habrían quedado fuera de mercado por no cumplir la nueva normativa. Sin embargo, el fenómeno de automatriculaciones ha sido mucho menor que el provocado el pasado año con el WLTP (20.019 matriculaciones el último día del mes de agosto de 2018).

Aun así, el viernes 30 de agosto (último día hábil) se matricularon 11.348 turismos (15,2% del total del mes) y el penúltimo día, el jueves 29 de agosto, otros 9.373. Entre los dos días se han vendido el 27,8% del total del mes, muestran los datos de Ancove.

Pero al margen de los datos de matriculaciones del pasado mes, la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos entiende que “el problema de fondo del mercado de matriculaciones, muy deprimido por la falta de confianza de los consumidores, sigue lastrando las ventas”. En los últimos doce meses (de septiembre de 2018 a agosto de 2019) se han vendido 1.231.545 turismos y todoterrenos frente a los 1.358.562 del periodo equivalente anterior (septiembre de 2017 a agosto de 2018), lo que supone una bajada del 9,35%.

Existe, en opinión de Ancove, un problema más allá de las meras distorsiones estadísticas. "Los particulares están totalmente reprimidos ante la desconfianza por el futuro de los coches. Las intenciones mostradas, aunque luego matizadas, por el Gobierno de Pedro Sánchez de prohibir los motores de combustión a largo plazo han provocado una gran incertidumbre entre los compradores que prefieren esperar y ver. Una situación que se plasma en el canal de particulares que registra una caída un 27,5% en agosto y acumula descensos del 14,3% en lo que va de año".

“Es preciso devolver la confianza en los coches de combustión, única alternativa actualmente realista por precio, por tecnología y por volumen de producción”, añade la asociación. “La ambigüedad mostrada por el Gobierno en funciones sobre el presente, que no el futuro, de los coches de combustión es el verdadero problema que está generando las caídas de las ventas, más allá del debilitamiento económico que se está produciendo en el conjunto de países de la UE”.

En este sentido, Ancove muestra su preocupación por la incertidumbre política que puede desembocar en unas nuevas Elecciones Generales. “De ser así, será prácticamente imposible revertir la tendencia en el mercado de las ventas de coches nuevos, lo que implicaría que el mercado de matriculaciones caiga este año por primera vez desde 2012 cuando las matriculaciones descendieron un 13%. Se rompería una racha de seis años consecutivos de ventas en los que se han duplicado los turismos matriculados de 700.000 (2012) a 1,321 millones (2018)”.

“Las recientes declaraciones de la Comisión Europea, que recuerda a todos los Estados miembros que con la actual legislación comunitaria no se puede prohibir la venta de los coches de combustión, es una excelente oportunidad para que el Gobierno ponga las cosas en su sitio”, declara Elías Iglesias, presidente de la asociación. “En Ancove entendemos que el mercado del automóvil, tanto de unidades nuevas como de segunda mano, es muy sensible a los mensajes económicos por la fuerte inversión que supone la compra de un coche para la gran mayoría de las familias españolas. Por este motivo, nos genera preocupación que algunos partidos políticos hagan política con él. Dado que sólo quedan cuatro meses para terminar el año, no hay tiempo que perder, por lo que solicitamos al Gobierno un golpe de efecto que devuelva a los compradores la confianza en los coches de combustión, lo que pasaría por un plan de achatarramiento”.