Los coches híbridos de gas natural y gasolina tienen un precio más competitivo y coste por kilómetro (alrededor de 3 euros cada 100 km). Contaminan menos y disponen de todas las ventajas de la etiqueta ECO. Y todo ello, según SEAT, sin grandes inconvenientes por conducción, mantenimiento, autonomía o recarga, con la única pega de una red de estaciones de repostaje con 65 estaciones de servicio públicas en España.

  • Precio. Los modelos híbridos de GNC y gasolina tienen un precio muy similar al de sus equivalentes de gama con motorizaciones diésel; y sólo ligeramente superior a las versiones de gasolina. No introducen demasiadas modificaciones técnicas, ni componentes muy costosos (como las baterías y sistemas de gestión y recuperación de los híbridos eléctricos), que justifiquen un aumento de precio. En la gama TGI de SEAT, aplicando descuentos de promoción e incluyendo el paquete Confianza SEAT, con cinco años de garantía, mantenimiento y asistencia en carretera, un Arona 1.0 TGI Reference Edition de 90 CV vale 15.740 euros, mientras que su equivalente diésel (1.6 TDI CR de 95 CV) cuesta 15.250 euros. Un SEAT León TGI 130 CV Style tiene un precio de partida de 18.820 euros, por los 17.790 euros del mismo modelo con motorización 1.5 TSI (130 CV).
  • Ahorro económico. El gas natural es más barato que la gasolina y el diésel, lo que permite que los coches de GNC ofrezcan un coste por kilómetro inferior. Según los datos de SEAT, sus modelos TGI tienen coste por kilómetro un 50% más económico que un modelo homólogo de gasolina, un 30% más barato que un Diesel, un 10% frente a un GLP, y un 25% más económico respecto a un híbrido eléctrico no enchufable.
  • Etiqueta ECO. Los coches de gas se benefician de una bonificación de hasta un 75% en el impuesto de circulación (dependiendo de la ciudad de residencia) y exención del pago del impuesto de matriculación. A la hora de aparcar, disponen de reducciones del precio en zonas de estacionamiento regulado. Y también disponen de beneficios en algunos peajes y carriles VAO. Otra de las grandes ventajas de esta tecnología es que los coches de gas pueden acceder sin restricciones al área de ‘Madrid Central’, circular en cualquier circunstancia en episodios de contaminación; y aparcar en la zona SER hasta el Escenario 4.
  • Facilidad de conducción. No hay que hacer nada diferente para conducir un coche de gas natural. Y tampoco hay que aprender y acostumbrarse a gestionar la tecnología, como en los híbridos eléctricos, para extraer lo mejor de su rendimiento. Para conseguir unos consumos reducidos sólo hay que practicar la misma conducción eficiente que en un diésel o un gasolina.
  • Autonomía y repostaje. Aunque no pueden recorrer tantos kilómetros sin repostar como un diésel, los automóviles de GNC ofrecen una buena autonomía. Los modelos de la gama TGI de SEAT superan los 400 kilómetros en modo gas; el León incluso llega a 500 kilómetros. El repostaje es muy sencillo y ya hay 65 estaciones públicas de recarga de GNC operativas en España, una cifra en constante aumento (este año se superarán los 100 surtidores). En las grandes ciudades hay varios puntos de repostaje y, según SEAT, en 21 de las 46 capitales de provincia ya hay una gasinera operativa en su entorno urbano, o a no más de 30 kilómetros.
  • Fiabilidad y mantenimiento. Los híbridos de gasolina y gas natural son muy similares técnicamente a sus hermanos de gasolina. Los grandes cambios son los depósitos de GNC, sensores y reguladores de presión de gas, segmentos de los pistones en cromo-níquel, refuerzos de los asientos de las válvulas y un turbocompresor más ligero. De esta forma, ofrecen la misma fiabilidad, costes de mantenimiento y ciclos de revisiones que cualquier modelo de gasolina turboalimentado. No hay piezas con desgastes especiales ni elementos costosos con una vida útil limitada.
  • Menos emisiones. Además de ahorrar, los coches de gas natural también contaminan menos. En comparación con la gasolina, la combustión de gas natural emite un 25% menos de CO2, debido al menor contenido de carbono respecto al resto de hidrocarburos. Y respecto a un diésel, se reducen hasta un 75% las emisiones de NOx. Además, las emisiones locales de partículas y de SO2 son casi nulas. También hay que tener en cuenta otro tipo de contaminación, la sonora, en la que el GNC ofrece un 50% reducción respecto a un diésel.