El 29,5% de los conductores españoles, unos ocho millones, presenta deficiencias en ametropía (miopía o hipermetropía) lo que dificulta que vean con nitidez señales o marcas viales, así como el cálculo correcto de distancias de seguridad, velocidad de otros vehículos y, en consecuencia, se alteran los tiempos de reacción.

Por su parte, el 14% muestra dificultades de visión en condiciones óptimas de iluminación, porcentaje que aumenta hasta el 38% en situaciones de baja iluminación. Ante un deslumbramiento, el 44% de los conductores tarda más de 20 segundos en recuperar totalmente la visión central y el 23,5% presenta deficiencias en campimetría (vista lateral).

Estos son algunos de los resultados del macroestudio ‘in vivo’, presentado el 3 de julio en Madrid y realizado por Essilor, la Fundación Española para la Seguridad Vial (Fesvial) y el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial (Intras) de la Universidad de Valencia, con la colaboración de Cepsa, a más de 3.200 conductores de toda España.

Revision Visual

Esta iniciativa, enmarcada en el acuerdo global entre Essilor y la Federación Internacional del Automóvil (FIA), consiste, por un lado, en un estudio de opinión sobre hábitos, creencias y actitudes sobre la visión y conducción y, por otro, en la investigación para profundizar y conocer realmente el “estado de la salud visual” de los conductores españoles, a través de unas pruebas visuales específicas para la conducción, complementarias al examen visual habitual que realizan los profesionales de la visión.

En este sentido, se han medido capacidades vitales para la conducción tan relevantes como la agudeza visual binocular de lejos, sensibilidad al contraste, capacidad de recuperación ante un deslumbramiento, percepción cromática y campo visual, entre otras variables. Todo ello con la colaboración de Cepsa, que ha cedido diferentes espacios en sus Estaciones de Servicio para desarrollar las pruebas. Se trata del estudio de mayor dimensión con pruebas de diagnóstico realizado a conductores en carretera del que se tenga constancia.

La conducción nocturna con mala visión reduce la agudeza visual en un 70% y la captación de la profundidad puede llegar a ser siete veces menor

El profesor Luis Montoro, presidente de Fesvial y Catedrático de Seguridad Vial de la Universidad de Valencia, afirma que “los accidentes de tráfico nocturnos son los que registran una letalidad más elevada y el 27,5% de los siniestros en carretera se produce en condiciones de iluminación insuficiente. Sin duda, la conducción nocturna con mala visión es un claro riesgo, ya que reduce la agudeza visual en un 70% y la captación de la profundidad puede llegar a ser siete veces menor”.

En el caso del deslumbramiento por otro vehículo, situación a la que reconocen enfrentarse con mucha o bastante frecuencia el 32,6% de los conductores, o el deslumbramiento a la salida de un túnel, algo habitual para el 15% de los conductores, la capacidad de recuperación es clave. En la realización de esta prueba, se comprobó que el 44,2% de los conductores tarda más de 20 segundos en recuperar totalmente la visión central tras un deslumbramiento. Curiosamente los conductores profesionales muestran un tiempo medio de recuperación menor que los conductores no profesionales.

El tema del deslumbramiento cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que a 120 km/h, un tiempo de recuperación de sólo cinco segundos significaría recorrer 170 metros sin una visión correcta. El profesor Montoro comenta en este punto que “las primeras horas de la mañana o de la tarde, la conducción nocturna en carreteras de doble sentido, las entradas y salidas de túneles o situaciones en las que el cambio de iluminación es brusco, pueden dejar nuestra visión durante un tiempo bloqueada con los consiguientes riesgos para nuestra seguridad y la de los demás”.