El Índice de Incumplimiento, elaborado por Crédito y Caución, señala el signo y la intensidad de la evolución de los impagos que sufre el tejido empresarial ante la evolución del entorno económico. El estallido inicial de la crisis provocó en 2008 una ola de impagos que multiplicó por tres los niveles soportados por el tejido empresarial. A lo largo de la última década, este índice ha mostrado un comportamiento de dientes de sierra fruto de diversos factores, como la evolución del entorno de negocio, el acceso a la financiación bancaria y la prudencia en la gestión del crédito al cliente en el B2B.

Tras la mejoría encadenada de los niveles de impago en 2009 y 2010, fruto en gran medida de una mejora general en la selección del riesgo, el comportamiento de índice registró una nueva fase de empeoramiento en 2011 y 2012, según los datos de la aseguradora de crédito. El ciclo de mejora entre 2013 y 2015 estuvo muy vinculado al incremento de la actividad comercial. En el segundo trimestre de 2016, por primera vez en 13 trimestres, los niveles medios de impago soportados por la empresa española mostraron un cambio de signo. Los ejercicios 2017 y 2018 han tenido una evolución similar, con un suave incremento de los niveles de impago.

Los impagos siguen siendo una amenaza importante para el crecimiento y supervivencia de las empresas españolas. De acuerdo con el último estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito, en cuya elaboración participa Crédito y Caución, el 69% de las empresas españolas sufre algún tipo de impacto significativo a causa de los impagos de sus clientes: incremento de sus costes financieros (39%), pérdida de ingresos (29%), limitación del crecimiento (16%) o las inversiones (15%) y, el más grave, riesgo de continuidad de negocio (9%).