La conducción avanza hacia la autonomía. Y, poco a poco, se va haciendo realidad. Muestra de ello es que ya no resulta tan extraño ver cómo algunos modelos de vehículos aparcan solos. En este sentido, la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), compuesta por los principales fabricantes de componentes de automoción de primer equipo, hace una aproximación a cómo y por qué los sistemas de dirección permiten a algunos vehículos “liberar” al conductor de la tarea de aparcar.

Así, desde la compañía Bosch, perteneciente a la iniciativa ECEC, señalan que los desarrollos en los sistemas de dirección que han permitido que “los coches aparquen solos” vinieron dados por el hecho determinante que supuso el cambio del sistema de dirección hidráulico (HPS) al eléctrico (EPS), lo que permitió que se pudieran desarrollar nuevas interfaces funcionales.

Dado que el EPS ofrece la posibilidad de activar el sistema de dirección de forma independiente a las acciones del conductor, las funciones de estacionamiento automatizado se hicieron posibles. A base de la información de los sensores que detectan la situación del entorno y los algoritmos de planificación de ruta relacionados, el EPS puede ser accionado en consecuencia.

Atendiendo a las diferencias entre los sistemas semiautomáticos y los sistemas automáticos de estacionamiento, desde Bosch apuntan entre ambos sistemas que las principales diferencias residen en los requisitos respecto a la función de frenado.

En una reflexión sobre el futuro de la autonomía en la conducción, desde Bosch comparten la expectativa de que “el siguiente nivel de funciones de manejo automatizado lo veremos en la carretera, especialmente, de la mano del próximo nivel SAE de nivel 3 a 5, que significa una conducción altamente automatizada”, lo que según la compañía, “tendrá un impacto significativo en el sistema de dirección”.

Estos niveles de automatización requerirán las capacidades de tolerancia de fallos que se hallan en el sistema EPS, lo que significa que, integrado en el mismo paquete de hoy, es necesaria una redundancia completa de los componentes de hardware y software. En consecuencia, las interfaces externas para el suministro de energía y la comunicación deben ser redundantes.