Son muchos los factores que pueden hacer peligrar la rentabilidad del negocio. Desde Connection Soft Service abordan en un post algunos de los más recurrentes y, al mismo tiempo, los más sencillos tanto de evitar como de corregir.

- Mala organización del taller, no sólo del espacio físico, sino también la que afecta a la productividad; es decir, la organización tanto de las entradas de vehículos al taller como la del propio equipo de profesionales. En este sentido, una nula o mala planificación también afectará a la rentabilidad. Para ofrecer un servicio al cliente eficaz, que cumpla los plazos de entrega establecidos, es importante saber con qué recursos (humanos y técnicos) dispone el taller para realizar una buena planificación de las operaciones en curso y de las previstas.

- Ineficiencia. Sin una adecuada gestión del tiempo es muy difícil conocer en qué tareas tiene el taller un mayor índice de productividad o en cuáles está perdiendo eficacia. Del mismo modo, será difícil conocer el desempeño real de cada profesional y gestionar su tiempo correctamente para maximizar su rendimiento. Además, si el proceso productivo no está definido ni organizado, considerando los tiempos estimados para cada intervención y la capacitación técnica de cada profesional, se corre el riesgo de aumentar los costes por retrabajos, errores,... Por ello, es muy importante reclutar personal con las competencias requeridas para cada puesto. Y, de igual forma, es fundamental la mejora continua de ese personal técnico con la adecuada formación.

- Equipos y útiles desfasados o mal cuidados. Si no se realiza un mantenimiento adecuado de los equipos y útiles de trabajo, cabe la posibilidad de que se rompan o se deterioren, con lo que será necesario invertir más tiempo en realizar cada tarea y los costes en material aumentarán. De igual forma, renovarlos antes de que pierdan su eficacia —y no cuando no quede más remedio— nos ayudará a que esa pérdida de funcionalidad vaya afectando a nuestro trabajo sin que nos demos cuenta.

- Perder de vista ni al cliente y al mercado. El cliente es el primer afectado de una mala organización del negocio. No cumplir con los plazos de entrega o entregar trabajos deficientes afectarán directamente a la satisfacción de los clientes con lo que eso conlleva: no sólo se pierde un cliente, ganamos un “altavoz” de la incompetencia. Por eso, no sólo es importante ofrecer un buen servicio, también lo es ofrecer una buena experiencia de cliente, incluida una atención de calidad.

- 'Examen' sobre los proveedores. Es fundamental contar con proveedores profesionales que no sólo vendan sus productos o servicios, sino que ayuden en el día a día de nuestro taller.

- Sin venta activa. En línea con la recepción activa, que puede ayudar a ofrecer servicios adicionales a los que motivaron la visita del cliente al taller, no está de más vender otros accesorios como pueden ser productos tecnológicos o de consumo, productos para la limpieza o el mantenimiento del vehículo...

- Dejar de medir. Contar con las mejores herramientas digitales de gestión en el taller, aquellas con las que medir y monitorizar todas las áreas del negocio, permitirá tener al alcance del taller la trazabilidad de los procesos, las tareas y el desempeño de las personas del equipo del taller, lo que redunda en un mejor y mayor control de los trabajos y la organización del taller.