Durante 2018, se espera que la venta de automóviles recargables supere el millón en todo el mundo, registro que demuestra, según Fuchs Lubricantes, qué rápido está cambiando la industria del automóvil. Por otro lado, cada vez más ciudades quieren prohibir los vehículos diésel en sus calles para el año 2025, como París, Ciudad de México, Madrid y Atenas. El mapa está siendo rediseñado en una industria que espera vender 77 millones de vehículos este año, y los automóviles eléctricos representan una parte creciente de ese número.

El alcance o la distancia de autonomía de los coches eléctricos es un factor clave, señala Markus Garb, de Fuchs Lubricantes. Con la tecnología actual, ese rango suele oscilar entre 100 y 300 kilómetros, aunque la próxima generación de eléctricos pronto podrá cubrir 500 kilómetros. “Creo que veremos bastantes vehículos eléctricos en toda Europa para 2030, especialmente en las ciudades grandes y densamente pobladas”, dice Garb. “En áreas rurales, es probable que los consumidores dependan en parte de soluciones híbridas”.

En conjunto, con estos desarrollos en el mercado del automóvil eléctrico, el concepto de movilidad se está redefiniendo. Cuando los vehículos completamente autónomos sean posibles, se espera que el uso compartido del automóvil juegue un papel importante, y, al necesitar uno, se llamará cuando sea necesario para que este se marche sin necesidad de buscar un espacio de estacionamiento, ya que será dirigido al próximo cliente por un sistema de gestión inteligente. “Podemos esperar que esto cambie los hábitos de vida y movilidad de muchas personas en Europa y otras regiones, incluida Asia. Dado que no todas las regiones se desarrollan al mismo ritmo, todavía hay espacio para el uso convencional en ciertos continentes”, explica Garb.

Desde Fuchs Lubricantes establecen una distinción entre coches completamente eléctricos y soluciones híbridas. “Los híbridos aún tienen un pequeño motor de combustión que amplía el alcance del vehículo, así como un tren de transmisión parcialmente eléctrico. Las soluciones híbridas vienen en una amplia variedad de diseños diferentes, y hoy nadie sabe qué concepto será el líder en 15 años”, añade Markus Garb.

El motor de combustión en un automóvil híbrido aún necesitará lubricación. Este motor tendrá una cilindrada menor, ya que también tiene un motor eléctrico, y no necesitará producir toda la potencia como en un vehículo convencional. Con una cilindrada menor, aumentarán los requisitos de estabilidad al calor y al envejecimiento. "Esto se debe a que los motores más compactos también están más encapsulados lo que aumenta aún más el estrés del aceite del motor ", dice Garb. En motores más pequeños con alta potencia, a menudo se usa un turbocompresor. Esto aumenta la necesidad de protección contra los depósitos y exige mucho al aceite.

Como el futuro implica vehículos completamente más eléctricos, el desarrollo del aceite del motor debe continuar. “Esta es una buena noticia para especialistas como Fuchs, que pueden adaptarse rápidamente a los nuevos requisitos", enfatiza el experto. Cuando se intensifica el desarrollo de vehículos completamente eléctricos, otros grupos de productos también se verán afectados. Se impondrán nuevas exigencias a los aceites para engranajes, refrigerantes y grasas, en parte porque estarán en contacto con módulos eléctricos, sensores y circuitos, y se verán afectados por la corriente eléctrica y los campos electromagnéticos. En palabras de Garb, “los lubricantes deben ser compatibles con todo, desde cables de cobre y módulos eléctricos hasta plásticos especiales y materiales aislantes”, por lo que “tendrán que estar más especializados para hacer frente a la lubricación en estos entornos”.

Además, los motores en los automóviles eléctricos emiten una gran cantidad de calor, que deberá alejarse del módulo eléctrico. Aquí, los conceptos de enfriamiento efectivos serán cada vez más importantes. También es probable que los motores eléctricos sean conducidos a velocidades cada vez más altas para aumentar la eficiencia. Ya se están diseñando nuevos motores y se están discutiendo diferentes conceptos de lubricación y enfriamiento. Con los motores eléctricos de alta velocidad, las RPM en el tren motriz deberán disminuir. Por lo tanto, se están implementando nuevos engranajes de reducción, para velocidades de entrada potencialmente mayores.

“Los cambios siempre son un reto, pero en Fuchs estamos acostumbrados a adaptarnos rápidamente a las nuevas demandas”, concluye Markus Garb en resumen. “Ahora estamos adaptando nuestras estrategias de desarrollo y métodos de trabajo concretos para satisfacer las demandas de lubricantes, que entren en contacto con componentes en transmisiones eléctricas. Esto nos da la oportunidad de ampliar nuestros horizontes y garantizar que nos mantengamos a la vanguardia de la tecnología siguiendo avanzando”.